En 1988 tuve la oportunidad y el honor de ser nombrado por parte del rector, Ing. Jesús Pérez Hermosillo (1988-1994), Director de Estudios de Posgrado de la UAQ; asimismo, seguí impartiendo cátedras en la Facultad de Ingeniería en asignaturas de mecánica de suelos en la licenciatura en ingeniería civil y en el programa de maestría en mecánica de suelos.

También continué la investigación que desde 1983 había iniciado, relativa al comportamiento mecánico de los suelos expansivos y de las cimentaciones sobre estos suelos característicos del valle de la ciudad de Querétaro, los cuales existen en numerosas regiones del mundo.

Resultaba para mi muy satisfactorio dedicarme plenamente a la universidad, con gran convicción, y avanzar en la calidad de los programas de posgrado, así como en la trascendencia favorable de la investigación para bien de Querétaro, del país y del mundo. Una de las formas de observar dicho avance, era lograr que los programas de posgrado se incluyeran entre los reconocidos por el CONACYT, por su calidad, y que los profesores se integraran al Sistema Nacional de Investigadores.

Para que los programas de posgrado ingresaran al padrón de posgrados de excelencia del CONACYT, se requería cumplir con varias exigencias, como disponer de profesores de tiempo completo, con grado de maestría y doctorado, activos y productivos en investigación. También resultaba necesario contar con la infraestructura material y tener esquemas de selección académica de los educandos, así como certeza razonable de la obtención del grado de los educandos en el tiempo indicado en los programas.

En estas circunstancias, los estudiantes aceptados para ingresar a un programa de maestría o doctorado de la UAQ, tendrían la oportunidad de recibir la beca del CONACYT, para dedicarse de tiempo completo a sus estudios e investigación, lo cual debería comprometerse con ambas, la UAQ y el CONACYT. Lo anterior, con algunos cambios y otros criterios, se sigue sosteniendo hasta la fecha, pero ahora es la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), del gobierno federal, la que proporciona las becas.

Sin lugar a duda, esta evolución de la UAQ, de universidad tradicional a universidad moderna, fue implementada por buen número de las universidades públicas autónomas y algunas privadas.

La universidad tradicional, es aquella que básicamente se dedica a impartir programas de licenciatura con maestros que únicamente imparten clases, pero no son investigadores; hoy en día, existen numerosas instituciones que se autodenominan universidades e incluso llegan a ofrecer posgrados, pero están completamente ajenas a realizar labores de investigación en ciencia, tecnología e innovación; por ello, los educandos reciben educación relativamente limitada.

La universidad moderna, entre otros atributos, dispone de profesores que tienen grados de maestría y doctorado, que realizan investigación, en la cual normalmente se incluye, de manera relevante, a los educandos, lo cual es característico de las mejores universidades del mundo, como las mejores universidades mexicanas, tal es el caso de la UNAM y la UAQ, por citar dos con presencia en Querétaro.

Continuará

José Alfredo Zepeda Garrido

Ex rector de la UAQ

zepeda@uaq.mx

Google News