En tan sólo 7 días, Ucrania ha atacado con enjambres de drones más de 75 barcos rusos en el Mar de Azov, varios de ellos petroleros, con lo que el suministro a la Crimea ocupada ha quedado casi suspendido.

Pero sólo con esto los daños han sido considerables no sólo para Crimea, que se quedó sin electricidad por unos días, sino para Rusia, toda vez que el corredor Don-Azov es una arteria económica rusa a través de la cual se exporta el 25% del trigo y cereales rusos. Las imágenes de barcos en llamas son inocultables.

Los ataques en forma de abanico se han dirigido contra Smolensko, Tula y Moscú, además de los mencionados. Ucrania ha usado drones, pero también drones-jet y misiles de crucero Neptuno, todos desarrollados por ellos. Hace una semana, Moscú reportó más de 400 drones acercándose simultáneamente a la capital rusa.

Paralelamente, han continuado los ataques a refinerías rusas, afectando la distribución doméstica de gasolinas y obligando a largas colas en las estaciones de servicio de buena parte del país, ante la escasez y racionamiento obligado, dentro de uno de los principales productores de petróleo del mundo. Ya no hay refinería segura ante ataques de Ucrania; a más de 2,500 kilómetros fue alcanzada la de Omsk, entre otras muchas, y después de décadas, Rusia se ha visto obligada a importar gasolinas.

Con ello, el mando ruso se ha visto obligado a distraer personal y equipos de defensa para tratar de proteger las instalaciones, al tiempo que la población ya muestra signos de irritación por una guerra que no consideran suya y que ya ha costado demasiadas vidas, cuota que sigue creciendo día a día y que tendrá consecuencias internas en el corto plazo.

Los ucranianos han desarrollado una táctica muy efectiva en la que envían drones señuelo para atraer y engañar las defensas rusas, mientras los drones y misiles de ataque golpean los blancos rusos con cierta impunidad.

Lo que Rusia denominó “Operación militar especial” de muy breve duración, fue en realidad una guerra en la que cada vez son menores sus posibilidades de ganar. Ucrania no desplegó poder militar, sino optó por la táctica de desgastar a su oponente en su capacidad de ataque, minando las vías de suministro de las tropas rusas, el combustible y los ingresos económicos rusos; después de todo, un dron es muchísimo más barato que un misil, que ha sido el arma preferida de los rusos. Ucrania hoy tiene buenas opciones de poner condiciones.

A esto hay que agregar los resultados de la última reunión de la OTAN en Turquía, en la que, entre otras cosas, se ha reafirmado el incremento en los presupuestos de defensa de la mayoría de los países miembros, así como la voluntad de ayudar a Ucrania en muchos sentidos, particularmente en el abastecimiento de armas de mejor y más avanzada tecnología.

Lo anterior no quiere decir que Rusia esté derrotada. Existe un acuerdo con China para intercambiar tecnología de inteligencia artificial y de drones por información de experiencias de guerra moderna real. China no ha sido neutral, como otros que quieren influir.

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