En la campaña electoral presidencial el entonces candidato López Obrador una y otra vez se comprometió a erradicar la corrupción y a lo largo de su mandato ha reiterado que la corrupción en su gobierno ya se acabó, inclusive en alguna ocasión y para enfatizar su dicho saco y agito un pañuelo blanco.
Lamentablemente dichas promesas no han sido ni cumplidas y las aseveraciones solo han sido mentiras ya que la corrupción no ha sido erradicada, ni siquiera “en los niveles de arriba”, sino todo lo contrario.
El estudio elaborado por World Justice Project califica a México de la siguiente manera (1 es cero corrupción y 0 es corrupción total): año 2015, calificación de 0.33 lugar 88 de 102 países; año 2016, calificación 0.32, 99/113 países; años 2017-2018, calificación 0.31, 102/113 países; año 2019, calificación 0.29, 117/126 países; año 2020, 0.27, 121/128; año 2021, calificación 0.26, 135/139 países; 2022, calificación 0.26, 134/140 países. Como se puede observar la calificación del país va en descenso lo que significa que la corrupción ha venido al alza.
En otras palabras, la corrupción ha crecido durante el gobierno actual superando al gobierno anterior. Por cierto el presidente López Obrador no ha ni mencionado al supuesto rey de la corrupción, el expresidente Peña Nieto, ni ha llevado a juicio a constructor alguno involucrado en el NAIM
Adicionalmente el índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional, en el que 100 puntos sería la mejor calificación y cero la peor, califico a México en 2019 con 30 puntos y 31 puntos para los años 2020, 2021 y 2022.
En 2021 alcanzamos el lugar 124 de 180 países y en 2022 el lugar 128 de 180 países, perdimos 4 lugares.
En 2022 México sigue siendo el país peor evaluado entre los países que integran la OCDE y es el segundo peor evaluado en el G20 (grupo de las 20 economías más grandes del mundo). Solo Rusia tuvo una peor calificación que México entre las veinte economías más grandes del mundo.
Además la realidad contradice al discurso presidencial. Aquí solo algunos ejemplos:
En el caso de Segalmex, de magnitud mayor al doble que el caso de la Estafa Maestra, el director general Ignacio Ovalle fue premiado y protegido en la Secretaria de Gobernación.
El hecho de que de manera ilegal se han asignado más del 80 % de los contratos de obra y adquisiciones a empresas recién creadas y fantasmas propiedad de “amigos morenistas” (ejemplo “la prima Felipa del Presidente” o los amigos de su hijo Andrés en el desmantelamiento del NAIM o la “Casa Gris” de su hijo José Ramón).
Seguramente en unos años saldrán muchos más casos cuando conozcamos las cuentas de las obras de la refinería de Dos Bocas, del Tren Maya y del AIFA. Obras que por cierto rebasaron y por mucho los presupuestos originales.
Fuente de los Deseos: Ojalá el Presidente cumpla la promesa de acabar con la corrupción empezando por el primer escalón, su familia y círculo cercano que incluye al gabinete.
Exsenador
























