Pase lo que pase, la misión —de la presidenta Sheinbaum y su gobierno— es salvar al soldado Rocha Moya. Sí, por ningún motivo la cuarta transformación puede permitirse que Rocha Moya sea extraditado para ser juzgado en una corte norteamericana. Menos cuando se sabe que lo encontrarán culpable de los cargos.

Las razones de lo anterior son muchas: una es que el discurso demagógico sobre el cual se ha sostenido la 4T se cae y, con ella, su posicionamiento electoral. Otra razón es que Rocha Moya ya amenazó con que, si él cae, caen todos. Además, su extradición sentaría un precedente al que seguramente seguiría una larga lista de extradiciones de personajes como los gobernadores y exgobernadores de: Baja California, Sonora, Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, Morelos y algunos otros narcopolíticos denunciados por los mismos morenistas como pudieran ser Delgado, Ramírez y más.

La estrategia para negar la mencionada extradición se sustenta en dos grandes pilares:

El primero es simular un juicio en México. Juicio en el que desde luego Rocha Moya será declarado inocente (la FGR determinará el “no ejercicio de la acción penal” por considerar que no hay elementos suficientes para llevar el caso ante un juez. Si la FGR se viese rebasada y la presión norteamericana fuese muy fuerte, entonces la FGR llevará el caso ante un juez “del acordeón” —sacrificable—, quien “juzgará” y encontrará inocente a Rocha Moya). Con ello, y dado que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito, la presidenta negará la solicitud de extradición.

El segundo pilar, y no obstante las claras evidencias de culpabilidad, consiste en fijar en la mente de los mexicanos —sobre todo en los todavía seguidores de la 4T— que no había pruebas contundentes e irrefutables de la culpabilidad de Rocha Moya y que las acusaciones —presentes y futuras— obedecen a un “compló” de la ultraderecha internacional en contubernio con los conservadores neoliberales de México. Por lo tanto, esta y las solicitudes de extradición que vengan a futuro son una agresión a la soberanía nacional (recordemos que envolverse en una bandera y en un discurso patriotero siempre le ha funcionado a quienes lo han esgrimido, más cuando la contraparte permanece callada).

La estrategia pareciera infalible; pareciera que sí salva al soldado Rocha Moya. Sin embargo, la estrategia no considera la respuesta y el actuar del gobierno norteamericano. No considera que el presidente Trump requiere de un triunfo claro y contundente en México.

Entonces, si no es al soldado Rocha Moya —y los que le seguirían—, ¿cuáles serían las condiciones que Trump exigiría a cambio? ¿Serían: aranceles, cuotas de importación y exportación, condiciones privilegiadas para empresas norteamericanas en territorio nacional, la recepción de materiales tóxicos, una política comercial y de inversiones restrictiva para con China, mayor control migratorio en la frontera, etcétera, etcétera?

Así las cosas, si Morena logra salvar al soldado Rocha Moya, los mexicanos pagaremos un altísimo precio, en muchos sentidos, durante muchísimo tiempo.

Exsenador. @gtamborrelmx

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