Imagino y asumo que la peor tragedia, la más dolorosa que pudiera vivir una madre es la desaparición de un hijo o de una hija. La desaparición de un hijo no es una ausencia: es una herida siempre sangrante, siempre dolorosa. Es un sufrimiento que se repite todos los días, porque la incertidumbre nunca descansa. No hay duelo posible porque no existe una certeza que permita llorar hasta el final.

Observo que la madre de una persona desaparecida vive atrapada entre la esperanza y el miedo, entre la necesidad de seguir buscando y el agotamiento de imaginar todos los escenarios posibles. Cada llamada telefónica le altera el pulso. Cada noticia sobre un hallazgo le abre una grieta nueva en el alma que le enciende la esperanza de encontrarlo vivo o de encontrar los restos de su hijo para darles la debida sepultura y con ello recuperar, al menos en parte, la paz y tranquilidad a las que toda madre tiene derecho.

Desgraciadamente el “Gobierno de México”, en los hechos, ha renunciado a realmente buscar a las personas desaparecidas y con ello respetar los derechos humanos y los sentimientos de las madres buscadoras. El Gobierno de México renunció a garantizar la primera obligación de cualquier Estado: proteger la vida, buscar a los desaparecidos y hacer justicia. En este caso, insisto, a las madres buscadoras.

Hay más de 133,000 madres buscando, casi siempre solas, sin recursos y hasta excavando con las manos, a un hijo o a una hija desaparecida. Son más de 5,000 las fosas clandestinas encontradas en el país. Son más de 72,000 cuerpos y restos humanos que no han sido identificados y que están en manos del Estado.

Por lo anterior me parece inaceptable que las autoridades hayan bloqueado —con los granaderos que dice el gobierno ya no existen— la manifestación de hace unos días en la que valientes madres buscadoras pretendían visibilizar su tragedia. Asimismo me parece ruin el que autoridades —disfrazadas de civil— hayan impedido que las madres buscadoras colocaran en la vía pública fotografías y fichas informativas de sus hijos desaparecidos.

Me parece reprobable que la Secretaría de Gobernación haya iniciado una investigación para determinar si alguien las apoyó para ir a manifestarse a la CDMX, cuando debieron destinar esos recursos humanos y materiales en encontrar a los hijos desaparecidos y en identificar los cuerpos y restos humanos en su poder.

Peor aún, me parece absolutamente despreciable la forma en la que la presidenta mencionó con una sonrisa burlona que: “había más compañeros de la comisión de búsqueda y de víctimas que de manifestantes”.

Es por lo aquí expuesto que me parece que la actitud asumida por el Gobierno de México frente a las madres buscadoras es por demás miserable.

Fuente de los Deseos: Con el objetivo de forzar al Gobierno de México a detener el acoso gubernamental hacia las madres buscadoras, así como el que si las apoyen debidamente, te invito a sumarte al repudio a dichas actitudes compartiendo lo aquí descrito. Te invito a que en la medida de tus posibilidades apoyes a las madres buscadoras.

Exsenador. @gtamborrelmx

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