Las elecciones que se vivieron en Estados Unidos el pasado 3 de noviembre despertaron la curiosidad, interés y posible morbo en todo el mundo, la realidad es que no hay latitud en donde los resultados de unos comicios estadounidenses no generen tensión y otro tipo de emociones, sobre todo después de que los mismo "Gringos" y aliados como Israel se han dedicado a intervenir en procesos electorales a lo largo y ancho del planeta, cambiando el rumbo político de naciones como Argentina, Colombia, Paraguay, Perú, Honduras entre otros países que han visto como la "Libertad al estilo Americano" llega desde ataques cibernéticos y en ocasiones con fusil por delante, afortunadamente el último intento de "meter mano" por parte del gobierno de Donald Trump fue frenado por Lula Da Silva y el gigante ejército de conciencias brasileñas que se organizaron en una segunda vuelta que debería estar en uno de esos manuales de ¿Cómo ganar elecciones?
Afortunadamente para electorado de aquel país, el martes pasado le pusieron una barrera legislativa a quien ya es catalogado comp un enfermo mental al frente de la Casa Blanca y no es para menos, sus declaraciones y en especial sus decisiones genera demasiada incertidumbre, malos dividendos y estragos económicos notorios en la ciudadanía de Estados Unidos. Para el resto del mundo solo cambió el color y posiblemente la sutileza de los actos, ya que pensar que los demócratas son distintos o mejores que los republicanos, sería como afirmar que el PRI y el PAN son distintos cuando de antemano es de conocimiento público que son la misma porquería, solo que antes se escondían para mostrarse amor y complicidad y desde hace algunos años ya caminan de la mano, en público y con matrimonio confirmado antes las tres leyes.
Sin embargo invitaría a que el pesimismo no nos gane en esta ocasión y veamos el triunfo demócrata como un avance importante para nuestro vecino del norte en temas de inclusión, ahora habrá que ver el comportamiento de legisladores y gobernadores electos ante las diferentes crisis que tienen en un colapso absoluto a la nación que siempre se ha promocionado como ejemplo. Dicen por ahí que para muestra basta un botón y por ello les invito a que revisemos los resultados del pasado 3 de noviembre.
De entrada los demócratas se llevaron con cierta holgura el Senado, con 54 escaños conquistados contra 44 obtenidos por los republicanos, en la cámara de representantes la victoria fue más contundentes para los azules con 228 espacios ganados contra 139 enfundados en su gorra MAGA, pero si hablamos de gubernaturas hoy en día el partido de Obama tiene 28 contra 20 de los Trumpistas y en seis entidades hubo cambio de color y preferencia partidista.
Pero la tortura para Trump se agudiza más si observamos quienes triunfaron hace unas horas, por su parte Texas rompió con la tradición de ser gobernados por republicanos y el triunfo lo tiene la demócrata Gina Hinojosa, en Georgia triunfo Keisha Lance convirtiéndose en la primer mandatario afrodescendiente, Xavier Becerra quien es primer gobernador latino en California desde 1875 y por último Deb Haaland quien es la primer mujer indígena en gobernar Nuevo México.
Si a esto le sumamos los triunfos de Annie Andrews, Abdul El-Sayed, James Talarico y Adam Hamilton, el panorama de Trump es cada vez más incierto. En México tendrá un impacto también, mismo que vamos a desmenuzar más adelante, mientras tanto habrá que ver que reacción tienen los panistas y las mascotas de Trump como Ricardo Salinas, quienes hasta el momento han sido mesurados en sus expresiones, no olvidemos que los blanquiazules eran serviles a los demócratas antes de la llegada de Trump.
Tiempo al tiempo, mientras tanto Donald está en la lona.























