Los hechos y los resultados de las jornadas de votación recientes en Querétaro, sobre todo en la elección de gubernatura, proporcionan lecciones o miradas que pareciera la clase política del PRI, PAN e incluso Morena no recuerdan o ignoran.

Tanto en el proceso electoral de 2009 como el de 2014-2015, el partido en el poder y el gobernador que cerraba su sexenio quisieron imponer al entonces alcalde de la capital como sucesor en “Casa de la Corregidora”. Sin embargo, la ciudadanía y la inconformidad social les dieron un golpe de realidad y el resultado fue alternancia en el poder.

Desde finales 2008, el PAN y el gobernador Francisco Garrido Patrón empezaron a “placear” al entonces edil Manuel González Valle para apuntalarlo como candidato a la gubernatura. No les importó descuidar aspectos de relevancia social en la capital, ni la inconformidad interna de un sector de la militancia, ni atacar o desacreditar a Armando Rivera o Jorge Rivadeneyra, quienes también buscaban esa candidatura.

Impusieron al candidato. “Pensaron” que con narrativa oficial, control de los medios de comunicación y la publicidad oficial ganarían la elección. El menosprecio a la población llegó a tal grado de publicar pseudo encuestas que derivaron en portadas de risa como la del “2 a 1” de una supuesta ventaja contra el candidato de la oposición.

En las urnas, el PAN perdió la elección a la gubernatura, la capital, la mayoría en la Legislatura y municipios como Corregidora y San Juan del Río. Específicamente, los resultados de votación en capital fueron 32 mil votos de diferencia a favor del candidato de la alianza PRI-PVEM-Nueva Alianza (José Calzada Rovirosa): 158 mil 847 sufragios por 126 mil 47 votos del candidato González Valle.

La realidad le dio una “cachetada” al partido en el poder y su candidato.

Seis años después, los “papeles” se invirtieron. El PRI, el gobernador Calzada y un sector de la élite quisieron imponer como gobernador al entonces alcalde Roberto Loyola Vera.

El proceso electoral 2014-2015 marcó un hartazgo de la ciudadanía de Querétaro contra el PRI, después de la segunda alternancia en el poder (2009).

En junio de 2015, el PAN recuperó Palacio de Gobierno, la capital, San Juan del Río y algunos distritos locales. Roberto Loyola Vera (PRI) perdió la votación en el municipio que gobernaba por más de 40 mil votos (163 mil 107 de Domínguez Servién por 122 mil 794 que obtuvo Loyola, quien fue candidato del PRI, PVEM, Nueva Alianza y PT).

Por segundo proceso electoral consecutivo, la ciudadanía dijo NO a la narrativa mediática dominante, la imposición del partido en el poder o gobernador.

La campaña de las “1000 obras” en capital no funcionó. El enojo por las inundaciones, más las obras cuya “inversión” no se justificó, pudo más que la mercadotecnia política.

Proceso 2020-2021: Presidente y Morena nacional impusieron candidata

En diciembre de 2020, un tuit de la dirigencia nacional de Morena causó sorpresa en el contexto político.

Varios pensamos que era broma del “Día de los Inocentes” (28 de diciembre), porque tenía el tono de desaprovechar la tendencia de triunfos de la llamada “4T”.

El anuncio de que Celia Maya García –hoy presidenta del Tribunal de Disciplina Judicial- sería la candidata a la gubernatura de Querétaro en 2021 fue imposición desde Palacio

Nacional, bajo disfraz de que la decisión fue tomada por Mario Delgado, entonces presidente nacional de Morena y actual Secretario de Educación.

Como resultado, la ciudadanía de Querétaro dio 54% de votación al candidato del PAN, Mauricio Kuri, y menos del 25% a Celia Maya.

Aunque las bases de Morena señalaron a Mario Delgado como “culpable”, el autor de la derrota estaba en otro lado. Faltó congruencia en “izquierda”.

En el artículo del viernes 10 de abril se escribió y publicó erróneamente el apellido de la periodista Dalila Escobar, de “Proceso”. Apareció “Dalila Escocer”. A lectoras, lectores de “El Universal Querétaro”, y la periodista Dalila, les pido una disculpa por la equivocación.

Profesor de la UAQ y periodista

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