Las experiencias de este querido amigo pueden estremecer al más audaz. Nació en Celaya, Guanajuato, el 29 de enero de 1955 y renació en la misma ciudad el 26 de septiembre de 1999. Dicen los sabios que tenemos dos vidas: la que recibimos al salir del vientre materno y la que iniciamos cuando nos damos cuenta de que solo tenemos una vida.

Raúl Domínguez Serret estudió arte en la Escuela de Diseño del INBA de la Ciudad de México, con la ilusión de ser un artista en el futuro. Hombre trabajador y disciplinado, tenía una bodega en la Central de Abastos de Celaya que atendía desde temprano cada día. Ese domingo de 1999, a las diez de la mañana, estaba en su negocio cuando escuchó el ruido de una explosión. De inmediato, queriendo auxiliar a sus vecinos, corrió hacia el lugar afectado con un extinguidor para apagar el fuego. Sin embargo, después de la primera explosión hubo otras dos, provocadas por la detonación de varias toneladas de fuegos artificiales y pólvora, almacenados ilegalmente.

Este accidente provocó la muerte de 72 personas y dejó 358 heridos, entre ellos Raúl, quien sufrió varias fracturas y lesiones graves en todo el organismo. Después de que los equipos especializados lograron apagar el fuego y controlar los daños, algún paramédico dejó el cuerpo de Raúl bajo un montón de cadáveres, donde recobró el sentido.

Vivió meses de hospital, con dolores sin término. Su inteligencia y tesón, le hicieron caminar por horas cada día, a pasos lentos, para recuperar la salud. Con la vista en el suelo, encontraba piezas metálicas que recogía para crear collages y obras de arte con madera.

Hace diez años, tuve la dicha de gestionar una exposición suya en el Centro de las Artes de Querétaro, donde conocí su historia y aprecié su grandeza humana, su resiliencia y talento. De manera honoraria, ofreció un taller para jóvenes artistas que estaban en busca de un lenguaje propio.

Más tarde, se dedicó a la fotografía y logró triunfar en concursos dentro de México y a nivel internacional, expuso en más de 150 museos y centros culturales de Estados Unidos, Italia, Colombia, España, Perú, Argentina y Turquía. Fue nominado en cinco ocasiones al Premio Internacional Iberoamericano Nevado Solidario de Oro.

En Roma, Italia, en agosto de 2024 participó en una exposición con la imagen titulada “Te sigo esperando”, que tiene como figura central a una elegante Catrina, como un homenaje del artista a José Guadalupe Posada.

Domínguez Serret partió a la eternidad el lunes 31 de agosto de 2026. Nos legó su obra plástica, compuesta por instalaciones, esculturas y fotografías. Dejó el testimonio de su fortaleza espiritual, su resiliencia y su inmensa capacidad de superar los retos del camino.

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