Después de la guerra de agresión de Estados Unidos e Israel en contra de Irán y de la respuesta iraní, que incluyó el cierre del estrecho de Ormuz, se desató una crisis energética que aún no ha cesado.
El precio de uno de los principales petróleos de referencia, el WTI (West Texas Intermediate), se hallaba el 12 de julio en 71.41 dólares por barril. Antes de la agresión rondaba los 60 dólares, por lo que durante ya casi cuatro meses y medio su precio ha estado más de 11 dólares arriba del precio antes de la agresión, llegando a puntas que superaron los 110 dólares por barril (en abril).
Lo mismo sucede con el precio de otro de los principales petróleos de referencia, el Brent. Se hallaba el 12 de julio en 76 dólares por barril. Antes de la agresión rondaba los 65 dólares, por lo que también durante ya casi cuatro meses y medio su precio ha estado más de 11 dólares arriba del precio antes de la agresión, llegando a puntas que superaron los 110 dólares por barril (en abril y mayo).
Como consecuencia, el precio internacional del diésel se disparó de unos 700 dólares la tonelada, antes de la guerra, a más de mil dólares, llegando a puntas que superaron los mil 400 dólares en marzo, es decir, el doble.
Lo mismo pasó con la turbosina, combustible para aviones, que costaba antes de la guerra por debajo de los 100 dólares el barril a los 119 dólares del 12 de julio y estando un largo período por encima de los 150 dólares y alcanzando puntas que superaron los 200 dólares (en marzo y abril).
Lo anterior provocó fuertes subidas de las gasolinas y el diésel en muchos países. Por ejemplo, en Estados Unidos el litro de gasolina pasó de menos de 80 centavos de dólar a casi 1.20 en mayo. En junio se ha mantenido cerca de 1.10. En Alemania el litro pasó de poco menos de 2.20 dólares el litro a más de 2.50 en abril y en Italia pasó de menos de 2.10 el litro a más de 2.35 en mayo.
En cambio, en México, gracias a la política energética del gobierno de la 4T, el precio por litro aumentó de 1.35 dólares a apenas 1.36 en abril y mayo, para regresar a 1.35 en junio. Es decir, un aumento de apenas un centavo de dólar (unos 17 centavos de peso) durante dos meses.
Ahora que la incertidumbre regresa al estrecho de Ormuz, México, a diferencia de muchos otros países, se ha mantenido en una buena estabilidad de precios, lo que ha evitado el aumento del costo del transporte en muchas mercancías y por lo tanto de la inflación.
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