Para la elección de la ministra que sustituirá a Margarita Luna Ramos  en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el marco de su próximo retiro, los senadores deben dar mayor peso a la trayectoria profesional de las candidatas y no a sus filias partidistas, informó Celia Maya, magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Querétaro.

Celia Maya, quien por segunda ocasión fue incluida en la terna propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador para ser ministra de la Corte, destacó en entrevista con EL UNIVERSAL que la primera vez que fue propuesta, cuando resultó electo el ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, los senadores no se dieron a la tarea de conocerla a fondo y analizar su propuesta, puesto que pesó más su ideología política y su militancia en Morena para tomar la decisión.

Explicó que esta vez aprovechará al máximo el tiempo y las oportunidades que se le presenten para dejar claro que tiene todo lo necesario para ser ministra de la Corte, independientemente del partido con el que simpatiza.

En junio de 2016 el nombre de Celia Maya llegó a la Suprema Corte por un litigio que inició para obligar al Poder Legislativo de Querétaro a que aprobara la cancelación de su retiro, pues entonces afirmó que aceptó jubilarse porque fue coaccionada con la amenaza de que si no lo hacía, perdería sus derechos adquiridos como trabajadora.

Explicó que en su estado existe una ley que impide a los impartidores de justicia permanecer en el cargo después de los 70 años, lo que considera violatorio de derechos humanos, pero debido a que la Corte no falló a su favor, en cuanto cumpla esa edad culminará su ciclo dentro del tribunal local.

¿Está lista para comparecer por segunda ocasión ante el Senado?

—Por supuesto. Me preocuparé de que los senadores me conozcan más, que conozcan mi función y que valoren realmente mi trabajo y lo que estoy haciendo, que no se fijen en otras cosas más que en cuál ha sido mi papel como impartidor de justicia, cuáles han sido mis resultados, cómo me ve la gente en mi lugar de trabajo, la comunidad donde me desenvuelvo.

Estoy bien, contenta, orgullosa de que me hayan vuelto a considerar y espero que esta vez los senadores quieran conocerme mejor, me den mayor oportunidad de acercamiento, porque esto depende de lo que ellos vean.

¿Se siente preparada para ser cuestionada nuevamente por su filiación partidista?

—Dicen: ‘Está en Morena y entonces es cercana al Presidente’, pero bueno, tan cercana no, que me pueda conocer cuando me vea y me salude es una cosa, pero de ahí a que yo no sepa lo que es la calidad de ser juez, pues durante 40 años he defendido la independencia judicial.

Creo que lo que tienen que ver es cómo me he desenvuelto, si he sido cercana a un partido político, pues tengo una ideología, una manera de pensar, pero eso no ha influido en mi tarea de juzgadora ni me ha llevado a hacerlo mal.

¿Considera que la primera vez que fue propuesta para llegar a la Corte no lo logró porque influyó su militancia partidista?

—Yo creo que sí, porque eso fue de lo que se me tachó, no recuerdo que me hayan tachado otra cosa, nada más fue decir: ‘Es que ella está muy apegada a Morena’, y yo creo que le dieron importancia a eso, a pesar de que considero que no es importante.

¿Se siente sobreexpuesta a la crítica por esta segunda inclusión?

—Yo creo que la crítica sobre la cercanía con el Presidente depende de la óptica, porque muchos quisieran que se les relacionara como muy cercanos a él, pero en este caso se refieren a que si eres cercano, vas a trabajar para él, pero si fuera así, el propio Andrés Manuel López Obrador me hubiera llamado a trabajar en el Ejecutivo.

El Poder Judicial se caracteriza por la independencia en la función, yo soy juzgadora desde hace 40 años, imagínate si no estoy hecha para ser independiente en esta función.

Creo que decir que sí lo conoces, estuviste con él o estuviste cerca, no es nada trascendente, creo que deben considerar mi labor como juzgadora y mis antecedentes, que es lo que cuenta, y por eso me están mandando, no porque no tenga experiencia, sino porque la tengo en la impartición de justicia.

¿Qué opina de las críticas que se han hecho al desempeño del Poder Judicial de la Federación?

—Creo que si un país está mal no es nada más porque el Ejecutivo y el Legislativo están mal; si hay tres Poderes es porque debe haber equilibrio y uno con el otro ser un peso y un contrapeso, entonces, si el país está mal, indudablemente una parte de responsabilidad es del Poder Judicial, porque no hizo lo que debía, uno administra, otro hace las leyes y el último las interpreta y las aplica.

A propósito de los debates sobre reformas al sistema penal, ¿considera que todos los abogados deberían prepararse más para conocer el sistema acusatorio?

—Creo que cuando quieres tener una experiencia de cómo va la justicia es importante documentarse y aprender de todas las áreas del Derecho. A mí me interesa formarme, estar enterada, por eso estudié el diplomado, para conocer el Sistema Penal Acusatorio, pero mi superespecialidad es el Derecho Civil, el Penal lo veo, me entero de cómo va y sirve para resolver en el ámbito administrativo en el pleno del tribunal local.

¿Considera que su expertise como civilista le aventaja para llegar a la Suprema Corte de Justicia?

—El Derecho Civil es fundamental en todas las áreas, pero siempre me ha interesado lo administrativo y lo fiscal.

Creo que puedo hacerlo muy bien en la Segunda Sala, porque además lo que yo llevo de valor son 40 años de experiencia, de estar aplicando la justicia diariamente.

Usted litigó en contra de su retiro forzoso en Querétaro, ¿mantiene esa ideología?

—En Querétaro hubo una ley que impide a las personas mantenerse en cargos de jueces o magistrados después de los 70 años, a mí me parece que esto es violatorio de los derechos humanos.

En la Sala Constitucional del estado me tocó resolver un asunto en el que a una persona ni siquiera se le permitió participar para ser ómbudsman, porque pasaba de 60 años en ese momento. En el juicio constitucional resolví a su favor y después de todas las impugnaciones quedó como yo había emitido la sentencia desde el inicio.

Sin embargo, en el asunto que yo inicié, no me fue bien en la Corte y ahora que llegue a los 70 años la ley se me va a aplicar y terminaré mi función cuando me lo obligue la ley y no porque yo me sienta mal o algo, sino porque así es el Derecho, así lo interpretó la Corte y en esa tesitura estoy.

Entiendo que hay criterios diferentes y maneras de pensar distintas. A mi modo de ver, se debió proteger más el derecho al trabajo, porque creo que te pueden decir que ya no puedes estar si tu estado de salud físico o mental no te permite realizar tu función adecuadamente.

Pero si al contrario, tienes experiencia y lo sigues haciendo bien no veo por qué nada más porque llegaste a cierta edad ya no te van a permitir hacerlo.

Yo amo esto, estoy enamorada de la impartición de justicia, me gusta hacerlo, me cuesta trabajo retirarme de eso, y lo hago en plenitud de facultades y experiencia, pero sí terminará mi periodo ahora que cumpla 70 años.

¿Qué ofrecerá para garantizar su independencia en el cargo?

—No es que esta vez traiga algo más que la vez pasada, lo que quiero es que ahora evalúen y valoren mi carrera judicial, mi comportamiento como impartidora de justicia, mi actitud, mi manera de hacer las cosas, mi desempeño propiamente como impartidora de justicia y tomen en cuenta que si participé en alguna campaña política, siempre regresé inmediatamente a mi lugar como impartidora de justicia y no he tenido en todos estos años un tache o una leve acusación de que he resuelto de manera partidaria o inclinada hacia algún lado.

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