Juan Gerardo Juárez, joven de 28 años, reconoció su vocación como enfermero —misma que ejerce desde hace cinco años como parte del IMSS Querétaro, en San Juan del Río— gracias a experiencias que vivió en casa desde pequeño con un hermano que sufría convulsiones, razón por la que buscó una forma de ayudarle, lo que evolucionó en su preparación como técnico en este oficio con el que ahora ayuda a más personas.

El 80% del personal de enfermería son mujeres, pero a lo largo de los años han sido más los hombres que se han interesado en esta labor y Gerardo es uno de ellos, por lo que platicó con ésta casa editorial acerca de su incursión en la enfermería.

“Llegué a la enfermería porque me gusta ayudar a la gente, mi primera meta era esa, buscar una carrera en la que pudiera apoyar a la sociedad y ayudar a que las personas salieran adelante de sus diferentes padecimientos, fue un verdadero reto para mí.

“No tenía idea de lo que significaba esta profesión, no había antecedente en mi familia, pero la idea para dedicarme a esto surgió por familiares que enfermaban y quería apoyarlos, por ejemplo mi hermano sufría mucho de convulsiones y las primeras veces que le daban todavía no tenía nada qué ver con la enfermería, por lo que quería estudiar algo para saber qué hacer en esos momentos de angustia”, recordó.

Juan Gerardo salió de la secundaria y buscó de inmediato acercarse a la enfermería, algo que logró al cursar el nivel medio superior en un Conalep, por lo que al término de ese nivel terminó como técnico en Enfermería, conocimiento que le sirvió para llegar al IMSS Querétaro donde fue reconocido en el marco del Día Nacional de la Enfermería por su destacada atención con los pacientes.

“Quiero especializarme en cuidados intensivos porque me gusta mucho tener contacto con los pacientes críticos, me gusta saber que les estoy ayudando a salir adelante pues me han tocado varios pacientes que incluso estuvieron entubados durante su tratamiento, a quienes después he encontrado en la calle y te saludan y te agradecen lo que hiciste por ellos, esa es la gratitud que me gusta recibir de mis pacientes”, aseguró.

Aceptó además que al ser muy pocos los hombres que se dedican a la enfermería, existe una competencia por parte de las mujeres enfermeras. “Nos compiten tanto en conocimientos, hay muchas que son muy luchonas y le echan muchas ganas. En número sí nos vemos muy abatidos por las enfermeras, los regaños vienen más de ellas pero es bonito convivir con las compañeras, afortunadamente se hace un buen ambiente de trabajo”, externó el enfermero que trabaja en el Hospital General de Zona número 3 de San Juan del Río, en el turno matutino de 7 de la mañana a las 15 horas, de sábados a miércoles; descansa los jueves y viernes, pero cuando hace falta personal entra al quite.

Confesó que hay que estar preparado para todo, pero cuando les llega a impactar de sobremanera un caso por la gravedad del paciente, es entre ellos, los enfermeros y enfermeras, que se ayudan a salir adelante al platicar y externar esas experiencias que los marcan.

“Por ejemplo los niños, tenemos que ser fuertes durante ese tratamiento pero a nivel psicológico sí llega afectar porque luego llevas dos o tres meses conociendo al paciente y puede ser que fallezca entonces sí nos afecta por el vínculo que se crea, por eso nuestro mayor apoyo somos nosotros mismos como compañeros y hablamos para desahogarnos”.

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