Phoenix.— México volvió a sufrir ante un rival inferior, y los goles que le sobraron ante Cuba, faltaron contra Guatemala.

Empate a cero goles que dejó al Tri en segundo lugar del Grupo C, con cuatro puntos, y que lo obliga a pelear la supremacía en la última jornada ante Trinidad y Tobago.

Anoche, en el estadio de la Universidad de Phoenix, México fue mejor en el campo, pero no tuvo idea futbolística. No marcó, y sin goles no hay dominio que dé resultados. Los cambios llegaron muy tarde y no hubo contundencia en las pocas llegadas claras que tuvo ante un rival que jugó a dar patadas y hasta terminó con diez hombres, elevando la crítica al cuadro de Miguel Herrera, que no puede darse estos lujos.

La afición abucheó al final del juego. La siguiente parada es Charlotte, donde México tiene que ganar y convencer, porque con tan poco no se puede aspirar a mucho.

El conjunto chapín pegó demasiado para parar al cuadro mexicano; sus llegadas a destiempo siempre terminaban con un golpe, arriba o abajo, y los ánimos se comenzaron a calentar. El juego se convirtió en una batalla a patadas.

México tuvo dominio de campo, pero no claridad. Se reclamó un penalti sobre Oribe Peralta, que no se marcó.

Después vinieron tiros de Jonathan, Guardado y uno más de Héctor Herrera que no provocaron mayor problema para el portero guatemalteco, Paulo Motta.

Los chapines cumplieron al pie de la letra con su estrategia: meterse en su área, y el Tri simplemente no pudo descifrar cómo abrir al rival.

En la segunda mitad el panorama no cambió: Guatemala daba patadas y México trataba de encontrar una rendija por dónde hacer daño.

Parecía que era el momento de México, cuando José Contreras se fue expulsado por segunda tarjeta amarilla. Pero no. El tiempo fue otro enemigo. Herrera mandó al campo a Giovani en busca del milagro. Pero no hubo tal.

Al Tri los goles se le acabaron ante Cuba y, ahora, contra Trinidad debe mejorar y anotar. Sí o sí.

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