Un boleto de avión, viaje redondo a Europa para dos personas por sólo 15 mil pesos o cuatro viajes redondos a Asia por 19 mil, fueron algunas de las ofertas enviadas por WhatsApp que hicieron caer a cientos de personas en un fraude que puede superar los 300 millones de pesos.

El esquema incluyó precios muy atractivos, viajes reales, recomendados por gente de confianza como amigos y familiares; la combinación perfecta que los hizo caer.

De acuerdo con personas afectadas por la operación y sus abogados, hay gente que perdió de 15 mil hasta 500 mil pesos.

Todo salió a luz este mes, cuando la empresa Vía Maroma México SA de CV le empezó a fallar a sus clientes y los boletos de avión dejaron de entregarse. Poco después, varios usuarios de Aeroméxico recibieron correos electrónicos en los que la aerolínea explicaba que ellos no reconocían a esa agencia de viajes y les alertaban de un posible fraude.

Alarmados, los clientes se comunicaron por redes sociales y crearon grupos de WhatsApp para organizarse y armar un frente común. Hasta el momento se tiene registro de que nueve vendedoras denunciaron a la dueña de la agencia, Mónica María Rabay Ganem, ante la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México. Otros defraudados están por hacerlo; se alistan más de 70 demandas.

Operaba sin problemas

La empresa operó sin que se registraran anomalías desde 2016, aunque comenzó con la venta de pasajes aéreos en 2014, pero sólo entre el círculo más cercano de la dueña.

En la mayoría de los casos era un familiar o un conocido el que enviaba a los clientes finales las ofertas a través de WhatsApp.

En los mensajes se ofertaban por ejemplo:

1.- Cuatro boletos redondos a Sídney, Australia, por 25 mil pesos en clase turista.

2.- Cuatro boletos redondos por 45 mil pesos en clase premier.

3.- Un “Paquete Plus” de 31 mil pesos que incluía dos boletos a Europa, dos a Estados Unidos y dos paquetes a destino de playa, cuyas únicas restricciones eran realizar los viajes en Navidad o en Año Nuevo.

4.- Otra de las ofertas se llamaba “El Globo” y la promoción incluía dos boletos a Europa, dos a Canadá, dos a Estados Unidos, y dos boletos nacionales, todo por 35 mil pesos.

Si les interesaba, los afectados tenían que pagar los boletos de avión o los paquetes el mismo día que les llegaba el mensaje o máximo 24 horas después por ser una promoción.

Los pagos se realizaban por transferencia bancaria a nombre de la agencia Vía Maroma México, o a nombre de Mónica María Rabay. Algunos clientes depositaron a las vendedoras, pues el negocio operaba con una estructura piramidal, con más de una docena de ellas, que a su vez tenían a otra docena de vendedoras a su cargo y la cadena aumentaba.

Adiós viajes, adiós dinero

El conflicto inició el pasado 18 de agosto, cuando algunos de sus clientes comenzaron a reclamarle a la dueña de la agencia y a vendedoras que la línea aérea no reconocía como válidos los pasajes vendidos.

Mucha gente perdió sus vuelos, otros esperan que el caso se resuelva o les rembolsen su dinero, pues pagaron por viajes para este fin de año, incluso para 2018.

Liliana tenía planeado viajar a Tokio, Japón, en septiembre. Pagó un viaje redondo para dos personas por 26 mil pesos, pero ahora en lugar de disfrutar sus vacaciones tendrá que quedarse en la ciudad y alistar todos los papeles que comprueben que fue víctima de fraude.

Ella no sólo perdió 26 mil pesos, también pagó un viaje para 2018 para cuatro personas a Europa, por 52 mil pesos. En total perdió 78 mil pesos, cuenta a EL UNIVERSAL.

Liliana confió en esta agencia porque sus amigos y compañeros de trabajo ya habían viajado. “Parecía una agencia segura, muy transparente. Si llevas años viendo que la gente se va, regresa y todo súper bien, no desconfías, pero ahora perdí el ahorro que hice durante todo un año”, se lamenta.

Lo mismo le pasó a Silvia, por recomendación de unos amigos decidió comprar un combo de 10 vuelos redondos nacionales a cualquier destino al que volara Aeroméxico por 14 mil pesos. Después adquirió dos vuelos nacionales por mil pesos.

Aunque lo que perdió no es una suma tan grande, asegura sentir mucha pena porque recomendó a sus amigas; tres de ellas hicieron compras fuertes. Para ella, la persona que le vendió boletos también fue víctima.

Ximena, por ejemplo, sí realizó un viaje a Europa en julio. Fue una ganga: 15 mil pesos vuelo redondo para dos personas. También hizo otro viaje en abril a Estados Unidos.

Ella depositó a la cuenta de Mónica Rabay, como le pidió la persona que le pasó la oferta. Como no hubo ningún problema y sus amigos habían realizado varios viajes, decidió aprovechar otras promociones.

Pagó 14 mil pesos por 10 vuelos nacionales para 2018 y cuatros boletos más a Estados Unidos para septiembre de este año por 12 mil pesos. Ninguno se realizará.

“La verdad es que no había forma de dudar, te llegaban los formatos, la confirmación del boleto de Aeroméxico, todo estaba en orden, aunque la verdad nunca se me hizo necesario ver qué onda con la empresa”, comenta.

Ximena describe que los paquetes se podían comprar sin poner nombres y fecha a los boletos. Eso se hacía hasta dos meses antes del día en que la persona decidiera viajar.

Las claves de reservación se entregaban entre una y dos semanas antes del viaje. En algunos casos, apenas 24 horas antes. El esquema se fue sofisticando hasta el punto de ofrecer avión, hotel y cruceros, afirma.

Este diario tiene un comprobante que fue enviado al correo de una de las defraudadas y que le confirmaba un viaje redondo para dos personas a París, cuyo costo real es de 148 mil 746 mil pesos, pero ella pagó 16 mil pesos.

Las tres defraudadas siguen en contacto con sus vendedoras de boletos para ver cómo actuarán legalmente pues, aseguran, son personas confiables que también fueron engañadas al igual que ellas.

Problema de liquidez con la empresa

Mónica Rabay era el enlace directo con Aeroméxico, al menos eso les decía a las vendedoras. Aseguraba que por medio de su fundación para niños con autismo le daban tarifas especiales y que parte de las ganancias se iban a esa fundación, cuenta el abogado Carlos Islas, del despacho Islas Abogados, quien representa a más de 200 afectadas.

“La señora incluso les dio un reglamento y aparentó muy bien tener una agencia de viajes y tener vínculos con la aerolínea”, cuenta.

Las vendedoras, asegura el abogado, también fueron engañadas, en su mayoría se les pagaba con boletos de avión y algunas obtenían una comisión.

Islas dice que Rabay citó a las vendedoras en un domicilio el pasado 22 de agosto, en donde les explicó que la empresa tenía un problema de liquidez. Les pidió que no se preocuparan, que ella iba a responder por todo, que sólo le dieran tiempo. Luego perdieron contacto.

Afirma que las autoridades deberán solicitar los estados de cuenta y seguir la pista de dónde están todos los depósitos de la gente. Se tendrá que determinar quiénes son sus socios y a quién le compraba boletos.

Fraude, un delito no grave

Islas dice que las vendedoras realizaron una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia de la CDMX contra Mónica Rabay y quien resulte responsable por fraude.

Se prevé que en las próximas semanas los clientes se sumen con más denuncias, dice.

Entre los delitos que fueron incorporados al nuevo sistema de justicia penal, que entró en vigor el 18 de junio de 2016, está el de fraude, y por considerarse un delito no grave, no amerita prisión preventiva; la responsable de la estafa puede enfrentar el proceso en libertad.

Islas asegura que lo que sí se puede solicitar al juez es una medida cautelar, por ejemplo, que no salga de la CDMX, que firme una vez por semana o que use un brazalete electrónico. Sólo existe la posibilidad de prisión si se presenta un riesgo de fuga.

“Lo que busca el nuevo sistema de justicia no es la prisión, sino resarcir el daño. En el antiguo sistema se buscaba la prisión, los defraudadores se iban a la cárcel y no pagaban. Con esta reforma se busca que a la gente se le devuelva su dinero”, explica el abogado Basilio Alfonso Pérez Sandoval, quien también lleva el caso de los afectados.

Un fraude sin cifras

El fraude aún no se cuantifica, pero puede superar los 300 millones de pesos, según estimaciones de los representantes legales.

Rabay dijo en un noticiero que “no hay un fraude comprobable” y admitió que la empresa comenzó a fallar, pero negó que el dinero de los clientes se haya usado para beneficio propio. Dijo que habrá rembolso a los clientes.

Pérez Sandoval afirma que lo que intenta la señora Rabay con su equipo jurídico es llevar el asunto al terreno de la justicia civil, donde se busca la reparación del daño y no sanciones de cárcel. Se trata de “un clásico ‘fraude ponzi’, tiene todas las características”, afirma.

El esquema ponzi o de pirámide sólo funciona mientras crece la cantidad de víctimas nuevas. La base de la estafa es la confianza. En un inicio se le cumplía a la gente con sus viajes para que ellos recomendaran a más.

Las vendedoras forman parte de la pirámide que va creciendo cuando se suma más gente con la compra de boletos. Es así que los nuevos clientes financiaban los boletos de los que estaba próximos a irse de viaje. Hasta que el sistema colapsó. La persona que defrauda, es decir, la parte más alta de la pirámide, no puede cumplir y se retira con el dinero.

Los abogados coincidieron en que el caso puede durar varios años al haber tantos afectados, que el Ministerio Público tome sus declaraciones llevaría mucho tiempo, aunque con el nuevo sistema de justicia se tendrían que agilizar las cosas. Confían en tener éxito y que a la gente se le regrese su dinero.

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