“Existe música de mujeres desde tiempos inmemoriales”, dice la compositora Leticia Armijo, pero casi no se programa, está guardada y muchas obras se han perdido. Cuando ella era estudiante escuchó constantemente la voz de sus maestros, que decían: “Sus obras no serán estrenadas en la sala principal del o nos decían, pero bueno, si tú te vas a casar, ¿para qué estudias? No era bien visto que las mujeres compusieran”.

La maestra Armijo, junto a otro grupo de compositoras y artistas, formaron el ‘Colectivo de Mujeres en la Música’, una asociación civil que nació en 1997 para dar a conocer la obra artística de las mujeres.

A través del colectivo se ha logrado abrir las puertas de varios espacios, ejemplo de ello es el estreno de “El Barco”, de Claudia Herrerías, que luego de 15 años de estar guardada, finalmente se presentó en la primera temporada de conciertos de 2019 de la Orquesta de la Filarmónica del Estado de Querétaro (OFEQ), con la dirección de Ludwig Carrasco, quien desde su ingreso a esta agrupación habló de su interés por promover la obra de los compositores mexicanos, tanto hombres como mujeres.

“Hemos tenido muchos logros, sobre todo la normalización de los programas regulares de conciertos, porque se toca el 13% de compositores nacionales y de esos compositores solamente el 3% es de compositoras, a través de nuestro trabajo hemos dado difusión al trabajo de las mujeres en la música, mujeres de todos los tiempos y a un grupo de intérpretes”, detalla Leticia.

Entre los años 80 y 90, Ignacio Baca Lobera notó una presencia muy activa de mujeres interesadas en escribir música. El compositor platica que tuvo alumnas muy destacadas, pero que salieron de la carrera por presiones de sus familias, sus novios o los mismos maestros, que les cuestionaban: “¿para qué estudias composición?”.

“Falta saber y entender qué ha pasado, porque hubo un momento en México, hace como 25 o 30 años, que a mí me pareció había más compositoras activas que compositores hombres, claro que es una impresión subjetiva, pero sí había muchísimas mujeres estudiando música, por ejemplo, de la generación de Andrea González hay poquísimas mujeres, de la edad de 20 y 32 años hay muy pocas, como que desaparecieron de pronto y no sabemos qué pasó, sabemos que el medio es bastante machista, sí, pero había un momento en que había más mujeres, ellas eran las que estaban haciendo las cosas interesantes entre los 80 y 90, y de pronto vino una generación en la que no había mujeres”.

Andrea González es, hasta el momento, la única mujer de Interciclos, colectivo que nació en 2018 en Querétaro y que recibió la encomienda de crear piezas nuevas para musicalizar la película “Nosferatu”, composiciones que también se estrenaron en la primera temporada de conciertos de 2019 de la OFEQ.

“Con mi familia sí hubo apoyo desde el principio, me iba a meter primero a piano, porque no conocía nada de composición, después me  informé que existía la carrera de composición y que estaba en el Conservatorio de las Rosas en Morelia y me gustó; al principio fue difícil porque tenía que irme hasta Morelia, pero allá los maestros apoyan mucho a que entren tanto mujeres como hombres a la carrera y que sigan estudiando, lo que sí es que hay muy pocas mujeres, no sé si es falta de interés o por la presión social, porque sí existe”, platica la joven compositora.

Que no se vea el nombre de mujeres compositoras en los programas de conciertos no quiere decir que no existan, dice Ludwig Carrasco, y enfatiza la necesidad de abrir espacios para las mujeres, para que también sean un ejemplo a seguir de las futuras generaciones.

“Sí es un problema de desigualdad en oportunidades; también es por la falta de modelos a seguir, porque no se habla tanto de compositoras en México y en el mundo, aunque estén ahí y tengan obra, no están en el programa, es una realidad, y eso no las anima a seguir el camino de la composición, por ejemplo, con las solistas ya hay más violinistas, pianistas y cantantes, así es más fácil que las jovencitas o las niñas las vean y digan: ‘Yo quiero hacer eso’. A veces eso es lo que se necesita para despertar un interés o una necesidad de buscar una carrera como profesional, un modelo a seguir, esperamos que Andrea no sea la única que se una a Interciclos, lo que buscamos es que llegue a un punto de mayor igualdad y equidad, porque eso va a enriquecer la escena”, expresa el director de la OFEQ.

Sí, existe una presión social para que la mujer estudie composición, pero también hay una presión para que los hombres se especialicen en esta área. “Muchos maestros de las cátedras de violín, piano, están como muy en contra de que sus alumnos estudien composición, es como mal visto”, platica Andrea.

Pablo Rubio, compositor de Interciclos, coincide con lo que comenta Andrea, y agrega que hay una falta de interés por impulsar y mantener esta carrera. “Me da la impresión que las escuelas están desapareciendo las carreras de composición, y que las universidades se queden sin esa carrera es muy peligroso, porque si no hay nueva composición no hay nada nuevo por tocar”, dice Pablo.

La otra problemática a la que se enfrentan los compositores es encontrar espacios, orquestas y directores interesados en estrenar sus obras, una cuestión que recae tanto en hombres como mujeres.

“Hay una falta de interés y no sólo son obra de mujeres, en general no estrenan mucho obras de mexicanos, y debería cada orquesta estrenar música nueva, es como quedarse conformes con lo de siempre: Mozart, Beethoven, y no experimentan, no quiero echar la culpa a nadie, pero no sé por qué no se están haciendo más estrenos, quizá sea por complacer al público, por no meterse en problemas al estudiar piezas nuevas, pero uno quisiera tener en las salas de conciertos música nueva, como era antes, pero uno va a las orquestas a oír puro refrito, esa es la verdad”, comenta la compositora Claudia Herrerías, quien tardó 15 años para estrenar su obra “El Barco”.

La OFEQ celebró su primera temporada de conciertos 2019, con los estrenos de “Para atrapar un son,” de Mauricio Beltrán; (en México) de la “Obertura Fausto”, de Emilie Mayer; (mundial) de “El Barco”, de Claudia Herrerías; “Tierra de fuego”, de Lilia Vázquez; y el estreno mundial de la obras que Andrea González, Édgar Guzmán, Germán López Vargas, Juan José Bárcenas e Ignacio Baca Lobera, crearon ex profeso para la película “Nosferatu” (1922), de F. W. Murnau.

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