Hace más de 10 años un médico le dijo a Yolanda Sosa que sus ovarios eran una piedra “y de ésta no se pueden sacar óvulos”. Ahora tiene dos niñas, de cinco y cuatro años, a las que llama “mis Princesas”.

Recibir la noticia de que era infértil, fue un golpe emocional muy fuerte. “Llegué a pensar que ya no servía”, relata.

“Esas palabras tan duras y tan falta de ética hacen que uno se sienta de verdad mal, como todo ese sentimiento se nos da de forma muy fuerte nos sentimos que ya no servimos como mujeres”, recuerda.

Yolanda, de 43 años, asegura que lo sucedido fue un milagro, y le da gracias a Dios y al método de Fecundación in Vitro y Transferencia de Embrión (Fivte), del doctor Rafael Alfonso Sánchez Usabiaga.

Este procedimiento es único en Querétaro y en el país. Se aplica en la clínica Médica Fértil y consiste en unir óvulos sanos de ovarios malos, con espermatozoides sanos, fuera del cuerpo y luego ingresarlos.

El drama de Yolanda Sosa inició en 1994, cuando perdió el ovario izquierdo y parte del derecho. Tenía 24 años y tener familia no era prioridad. Se casó a los 28 y tener hijos se convirtió en una necesidad.

Durante ocho años visitó a diversos médicos y hospitales en la ciudad de México y probó técnicas de todo tipo. Se dio por vencida, hasta que, en 2005, llegó con su esposo a Querétaro; aquí dio con la clínica del doctor Rafael Alfonso Sánchez Usabiaga, y dijeron “¿Lo volvemos a intentar? ¡Lo intentamos!”.

El Fivte es un método largo, doloroso y complicado, “pero funciona”, dice Yolanda. Para ella, que hizo de todo durante tanto tiempo, “sigue siendo un milagro, médico, pero un milagro. Depositamos todas nuestras esperanza en ellos, los doctores”, reconoce.

Lo intentaron una, dos y tres veces. Fueron inyecciones, tratamientos, estudios. Hasta que logró quedar embarazada de su primera hija, Rebeca. “Mi esposo y yo no podíamos creer que ese pedacito de carne fuera nuestro”, recuerda.

Lo más extraño es que Yolanda quedó embarazada por segunda vez, pero de forma natural. El resultado fue una niña de hermosos ojos grandes, Fabiola, “nuevamente un milagro de la vida”.

“El problema es que la gente lo intenta una vez y lo abandona, y no deben hacer eso”, dice Sosa.

Su hija mayor tiene un carácter tranquilo, pero la menor es un torbellino. “Rebeca es muy seria, muy educada, muy propia. Fabiola es el desorden, la que hace los ruidos, es la alegría, pero cuando se juntan son un desorden”, relata la madre de ambas pequeñas.

Yolanda Sosa cree que, en la actualidad, la vida diaria afecta la sana reproducción de la gente. “Con tanto mal comer, con tanto estrés, y con tantas cosas, la infertilidad se ha agravado, yo siento eso”, concluye la mujer.

Los niños no vienen de París: Rafael Sánchez

Como buen ginecólogo, Rafael Alfonso Sánchez Usabiaga no cree que los niños vengan de París, sino que nacen del amor entre una pareja. Actualmente, en Querétaro, una de cada seis parejas no puede tener hijos, por lo que se ha convertido en un problema de salud pública, asegura el especialista.

Hace dos décadas, Sánchez Usabiaga inició su historia como médico cirujano al descubrir su inquietud por la reproducción humana, misma que lo llevó a realizar una especialidad en dicho tema.

“Siempre me interesaron las parejas que no se podían embarazar. Yo veía que dicho campo estaba muy abandonado en el país, pues mucha gente se tenía que ir a Estados unidos a tratarse”, menciona.

Su experiencia en este campo comenzó al graduarse como médico cirujano por la Universidad de Guanajuato, luego se especializó en gineco-obstetricia en el Hospital La Raza, en la ciudad de México. En 1992, estudió Endocirugía Ginecológica en el Álamo Women’s Center de San Antonio, Texas, Estados Unidos. Posteriormente, viajó a España, donde se especializó en Endocrinología de la Reproducción y Técnicas de Reproducción Asistida, en el Instituto Valenciano de Infertilidad de Murcia.

El especialista recordó que, para 1998, sus esfuerzos dieron frutos al inaugurar la primera clínica privada dedicada a la maternidad, Médica Fértil, en Celaya, Guanajuato; misma que expandió a las ciudades de Querétaro, Morelia, San Luis Potosí y Ciudad de México.

Gracias a su experiencia, el especialista dijo conocer los problemas que enfrenta una mujer cuando se entera que no puede tener hijos.

“La mujer es muy fuerte físicamente, en cambio el varón no, le sacas sangre y se desmaya; sin embargo emocionalmente la mujer es diferente, no poder concebir un hijo es algo que le afecta mucho”, relata. “Ellas enfrentan algo que nadie las entiende, es un dolor interno que no externan, no es como alguien que dice tener diabetes o un tumor, ellas no lo dicen”, agrega.

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