Lo mejor de Fernando Delgadillo no son tanto sus canciones, ni cómo las canta, sino cómo las presenta.

“La realidad es la realidad hermanos, y uno espera un reencuentro soñado con la amada, pero la verdad es que fue en un tianguis, estaba yo comprando unos limones, que en ese momento estaban bien caros, verdad”, relató el trovador.

Lo mejor de Delgadillo no es su voz gangosa al hablar, sino esa manera de decir de gente de antes, de trovador.

“Andaba yo con esta muchacha, uno de esos amores que un día son y otro ya no, verdad hermanos”, contó Delgadillo.

Hasta para afinar, el trovador tiene su estilo: “ A ver, esos, me falta un poco de bajo, un ‘poquitín’ de guitarra, un ‘chirrín’ de batería, verdad”.

El cantante tiene esa otra manera de promocionar su nuevo álbum: “Han de saber que tiene unos años que presentamos nuestro nuevo disco, y sigue siendo nuevo, porque no hemos presentado otro”, detalló el cantante sobre el material discográfico Primavera.

Lo mejor de Fernando Delgadillo es que cuenta las cosas como si fueran verdad y uno se lo imagina, en esos malabares creativos, como protagonista en capítulo de “un momento en la vida de un rupestre”.

“El otro día no me podía dormir, y me daba vuelta en la cama y no me podía dormir, me quité las cobijas y no me podía dormir, subía los pies y no me podía dormir, me bajé al suelo y no me podía dormir, y me subí y no me podía dormir, y me senté en la cama y no me podía dormir; total, que eran las tres de la tarde y yo no me podía dormir y, entonces, me puse a componer esta canción”, manifestó.

Lo más atractivo de Delgadillo es que sale a cantar frente a miles de personas, como quien sale a cantar a la sala de su casa, y el público se siente, sentado en la sala de la casa del trovador, departiendo el chicharrón con chile, las canciones y una “coca” bien fría.

En el TrovaFest, Delgadillo, aplicó el sistema cubano de “La flor y la espina”. Es decir, una canción de amor por una de protesta.

Las canciones de amor “cortés” son aquellas en las que “con la felicidad del ser amado, uno alcanza la dicha”, explicó.

Pero el trovador también se puede poner serio y hablar de los malos gobernantes, de los abusos del poder, o la violencia en México. “Ese asunto de la violencia organizada que nos sigue dando vergüenza, esa gente de los cárteles que cree que pueden hacer lo que quieran”, declaró sobre el tema “Gente armada” y “Enseña nacional”.

Fernando Delgadillo arrancó su presentación en el TrovaFest pasadas las 11 de la noche del sábado y se extendió pasadas la una de la madrugada del domingo. No había quien lo bajara del escenario. Total, estaba tan cómodo, como si La Plaza Fundadores fuera la sala de su casa, pero los que no son trovadores, trabajan en la oficina o van por leche temprano.

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