La ex primera dama priísta de Landa de Matamoros y hermana del aspirante panista que le cedió la candidatura a la alcaldía que ganó en 2015, Honorina Amador, culminará a finales de septiembre una gestión “sin luces ni sombras”, según analistas, y sin haber convencido a su partido de dejar a alguien de su equipo (incluida su hija mayor) en la candidatura sucesora.

A raíz del proceso electoral 2018, en el que resultó electa la también panista Marina Ponce Camacho, la alcaldesa Amador será de cualquier modo la única mujer gobernante de la entidad que rinda buenas cuentas al partido que la postuló, dado que todas sus homólogas se verán virtualmente obligadas a dejar las llaves de sus oficinas en manos de opositores.

Alcaldesas “quedan mal” con sus partidos

La aplicación “en familia” de la obligatoria equidad de género para las candidaturas resultó decepcionante en el caso de las alcaldías para los partidos que así actuaron hace tres años, según puede advertirse en el saldo de la pasada elección.

De entre ocho alcaldesas queretanas que en 2015 llegaron al poder sustituyendo a sus esposos o hermanos, ninguna pudo reelegirse ni proponer sucesor, mientras que siete de ellas entregarán el mando a partidos opositores.

Cuatro mujeres gobernantes del PAN y otras cuatro del PRI cederán el poder justo a sus contrarios, o bien a un independiente o a los recién llegados partidos Nueva Alianza (NA) y Morena.

Las ocho alcaldías femeninas que a partir del 1 de octubre quedarán en manos de un partido distinto al que gobierna son: Pinal de Amoles, Jalpan de Serra y Arroyo Seco (de PAN pasarán a PRI); Peñamiller (de PAN a NA); San Joaquín (de PRI a independiente); Pedro Escobedo y Huimilpan (de PRI a PAN-PRD) y Ezequiel Montes (de PRI a Morena).

La única excepción a la regla será Landa de Matamoros, que permanecerá bajo control del PAN, ahora en alianza con el PRD.

Equidad de género “en familia”

A principios de 2015, Gloria Inés Rendón llevaba la contabilidad de la miscelánea de sus padres y de otros comercios de la cabecera municipal de Pinal de Amoles, cuando su esposo, el activista político Heriberto Cruz, la buscó para “obsequiarle” la candidatura del PAN a la alcaldía.

Cruz ya tenía en la bolsa la designación panista, pero se vio forzado a rechazarla debido a que la autoridad electoral dictaminó de último momento que los partidos equipararan por género sus candidaturas, obligando por ende a los 18 municipios queretanos a acatar la resolución.

Pero los partidos predominantes (PRI y PAN) ya habían repartido las candidaturas con mayoría de varones, coyuntura que los llevó a firmar el singular acuerdo de pedir a cinco candidatos panistas y tres priístas que declinaran en favor de sus esposas o hermanas, según fuera el caso, y con ello sortear la disposición sin afectar del todo a los respectivos grupos locales.

Sin “poder” para reelegirse

En un municipio que prácticamente siempre había estado gobernado por el PRI, Gloria Rendón asumió el reto que compartiría con su esposo, ganó la votación, y al llegar al cargo, logró hacer política con claroscuros, aunque dejando sin ningún avance económico la región más pobre de la entidad.

Crecida en materia de operación política, la alcaldesa intentó construir un nuevo liderazgo regional, actuando en dualidad con su marido, quien ocupaba la titularidad del DIF. Sin embargo, cuando intentó ir hacia la reelección, fue bloqueada por siete de sus nueve regidores, negándole la licencia para competir.

Maniatada hasta por los suyos, Rendón nada pudo hacer frente a los nueve candidatos que llegaron para disputar la alcaldía 2018.

Como saldo de dicha elección, el PRI volverá a gobernar Pinal de Amoles, ahora por parte del edil electo, Isidro Garay Pacheco, quien ya había sido una vez alcalde e intentado repetir un par de veces.

Acuerdo de pareja

En Peñamiller, apacible rincón del semidesierto, una pareja madura separada tuvo que volver a casarse; primero para cumplir con los “valores familiares” del PAN, y posteriormente —por azar del destino— para acatar la obligatoria “equidad de género” entre candidatos de partidos.

Inocente Aguilar, empresario minero, se casó con su ex pareja, la maestra Margarita Hernández, el 18 de enero de 2015; justo un mes antes de que el PAN le propusiera ser candidato a la alcaldía.

Pero el renovado novio no imaginó que 60 días después del festejo estaría cediendo la candidatura a su esposa; en acato de la ya mencionada decisión judicial en pro de la equidad de género.

De acuerdo con peñamillerenses, Margarita desarrolló una campaña triunfadora, ganó la elección y desde que llegó a su oficina se propuso ocuparla sin el apoyo de su esposo, a quien no le dio ni un lugar honorífico en el ayuntamiento.

Sin embargo, con el tiempo, la gestión de la nueva presidenta fue sumando conflictos laborales y disputas con regidores, que constan en actas públicas. Despidos y recortes presupuestales hasta en áreas estratégicas como la seguridad, llevaron a 500 trabajadores del ayuntamiento a marchar en su contra. El escenario anterior, dentro de un municipio con notoria falta de agua y que no avanzó en materia de combate a la pobreza.

En víspera de la sucesión de Margarita, varios funcionarios que trabajaron a su lado se volvieron aparentes adversarios. Fue el caso de Eleazar Munguía, quien peleó a través de Convergencia, así como de Juan Carlos Linares, quien al final del conteo arrebató la alcaldía 2018-21 con Nueva Alianza.

Inocente Aguilar sólo acompañó a su esposa en la toma de posesión, pero casi al día siguiente regresó a trabajar sus minas de mercurio situadas en la población montañosa de Camargo.

Google News

TEMAS RELACIONADOS