La paternidad cambió la vida de Héctor Javier Hernández, bombero de Querétaro que a raíz de que se convirtió en padre, además de cuidar a los ciudadanos, debe cuidar a sus hijos.

Combinar la profesión con la paternidad conlleva grandes satisfacciones, pero también muchos sacrificios, pues rara vez pueden estar juntos en convivencias familiares o fechas importantes, fiestas que la mayoría de la ciudadanía disfruta, pero que ellos, los bomberos, como parte de los cuerpos de emergencia encargados de velar por la seguridad e integridad de los ciudadanos, no pueden tomar, siendo también las familias las que deben comprender el trabajo de papá.

“Tengo la fortuna de ser papá de dos niños, una niña, de cinco años y de nombre Mía, y de un pequeñín, de tres años y de nombre Liam. La experiencia ha sido algo complicada. No es fácil tratar de ser el ejemplo de dos pequeñitos.

“Es una responsabilidad grande. Nos esforzamos todos los días por sacar el trabajo adelante y ver por ellos”, apunta.

Comenta que, en su caso, trabaja 24 horas por 48 y a veces se queda a cubrir tiempo extra. La mamá de los pequeños es quien se queda a cuidarlos cuando él está trabajando.

Ser papá, señala, es una experiencia única, pero también es mucha responsabilidad, comparte el bombero.

Con nueve años de experiencia en Querétaro, señala que para quienes trabajan en los cuerpos de emergencia, las dinámicas familiares suelen ser diferentes a las del resto de la población, pues no siempre pueden estar en fechas especiales o en fiestas familiares, pues deben cumplir con su deber.

“Es complicado, pero por algo decidiste estar ahí. Tu familia también se debe acostumbrar a dejar las fechas importantes de lado. Los cumpleaños, los aniversarios, en las fechas bonitas, como cuando es Navidad, Día de Reyes.

“A veces, cuando nos toca trabajar en esas fechas, es difícil estar en el trabajo cuando tu familia está festejando, cuando tu familia está en una situación de esas, en un cumpleaños.

“Incluso cuando alguno de los niños está enfermo, sabes que tienes que trabajar porque tú eres el sustento, porque dependen de ti en la parte económica. Uno al final de cuesta está. Duele, pero uno eligió estar ahí. Creo que lo más complicado es para ellos, para los niños, para la familia”, indica.

Cuando nació su hija y la vida le dio la oportunidad de ser padre, comenta, las cosas cambiaron tanto en lo personal como en lo profesional. Dice que sabía que no nada más eran él y su esposa. Ya había “una boquita más que alimentar. Una personita más por quien ver”.

Precisa que desde entonces trata de hacer las cosas con más seguridad, con más cautela, para poder regresar a casa con bien y poder ver a su familia.

“Al final del día el trabajo es pesado, es estresante y a veces no es buen día, pero sólo el hecho de regresar a casa y ver sus caritas de los niños hace que todo valga la pena”, destaca el bombero.

Precisa que en sus descansos trata de estar todo el tiempo con sus hijos, salir a algún parque cercano. Gustan mucho de los perros, por lo que tienen algunos, además de que cuando salen y ven a algún lomito en la calle lo rescatan.

Asimismo, a su hija le gusta ver películas en alguna plataforma digital, que también suelen ver cuando se terminaron los deberes en casa, como hacer limpieza y hacer tareas.

Pasadas todas estas obligaciones, se sientan a ver películas o series.

Su hijo más pequeño, al que describe como un torbellino, anda por toda la casa jugando y brincando por todos lados.

A diferencia de muchos de sus compañeros que tienen dinastías dentro de los bomberos, él es el primero en su familia en entrar a la corporación y espera sembrar “esa semillita” para que vengan algunos más.

Dentro de la institución tiene un primo, aunque no descarta que alguno de sus hijos pudiera ser bombero en el futuro.

“Siempre se dice que uno es ejemplo, que uno es el héroe, como en su momento fue su padre, su superhéroe, el que todo podía. Yo creo que los niños lo ven así, por eso la responsabilidad de los pasos que damos, y sí, me encantaría que mis hijos en un momento fueran bomberos, pero eso lo decidirán ellos”, enfatiza.

Dice que ser papá y ser bombero es difícil. Agrega que la responsabilidad de educar a unos niños, a veces mostrar la parte que se quiere que se vea, dar un buen ejemplo, es algo complicado. Ser bombero también es complicado, la parte de las emergencias es difícil, pero tratan de cuidarse entre todos.

“Las dos tienen su recompensa, pero en casa es una situación más complicada porque tienes que darles un ejemplo.

“A veces uno quiere descansar, pero ellos, los niños, quieren estar con su papá, y más cuando es poco el tiempo que tienes para ellos.

“En mi caso, ellos duermen conmigo los días que yo descanso. Ya te imaginarás, quedo en un ladito de la cama cuidándolos”, añade.

Además, comenta que las horas de sueño se reducen pues los pequeños despiertan siempre temprano y el descanso termina antes de lo previsto.

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