Son las 11:15 de la noche y tres unidades de Qrobús están formadas sobre la avenida Zaragoza, frente a la entrada principal de la Alameda Hidalgo. La ciudad parece desierta, pero decenas de personas se aglomeran en este punto para abordar los camiones, casi todos son trabajadores de restaurantes o negocios del Centro Histórico, quienes terminan de trabajar a las 10 u 11 de la noche.

Patrullas de la policía estatal se preparan para acompañar a las unidades en su recorrido, pues salen rumbo a tres de las colonias identificadas como focos rojos en cuanto al índice de violencia e inseguridad.

Dos policías permanecen atentos en el lugar, vigilan que los pasajeros aborden sin problemas. Los camiones se dirigen a Menchaca, Avenida de la Luz y Boulevard Gobernadores, respectivamente.

El más concurrido es el que va rumbo a Avenida de la Luz, sale de la calle Zaragoza a la altura de la Alameda, toma 5 de Febrero, después Avenida San Diego hasta Plaza Patio, continua por el eje de Avenida de la Luz, Boulevard Bernardo Quintana llega hasta el Boulevard Peñaflor.

Regresa a la Alameda por todo Bernardo Quintana, 5 de Febrero y Avenida San Diego hasta Zaragoza. El camión avanza puntual, sale justo a las 11:15, repleto de pasajeros, no cabe ni uno más. Más tarde, a las 12:40 de la madrugada, saldrá de nuevo para realizar el mismo recorrido.

Una de las primeras personas en abordar es Raquel Casas, trabajadora de uno de los restaurantes en el Centro Histórico, vive en la colonia Felipe Carrillo Puerto y antes de que existieran estas rutas nocturnas, pagaba semanalmente entre 300 y 500 pesos en taxis, todo con tal de llegar a su casa, aunque la mayoría de veces se iba caminando desde el centro de la ciudad hasta Carrillo Puerto, trayecto que hacía en dos horas.

“Ya fueron muchos años caminando. La ruta 31 nunca la agarraba y me la tenía que aventar caminando, yo termino de trabajar entre 10:30 y 11 de la noche. Si no tenía para el taxi tenía que irme caminando hasta mi casa y caminar dos horas, yo pensé que nunca iba a existir un camión nocturno, porque todos los días tenía miedo de que me fuera a salir por ahí un marihuano. Cuando me iba en taxi me cobraba 70 pesos, gastaba más o menos 300 pesos a la semana, en puros taxis. Ojalá no quiten este servicio”.

“Sí me llegué a sacar mis sustos por ahí, porque me salía en el camino gente sospechosa, como borrachos y pues uno iba todos los días con el pendiente, pero ahora me siento mucho más tranquila y llegó más temprano a mi casa”.

Excelente idea.

Otro beneficiario es Víctor Lozano, un joven emprendedor que termina de trabajar después de las 10 de la noche. Usualmente, para llegar a su casa en Avenida de la Luz, paga un taxi que le cobra hasta 120 pesos los pocos días que tenía suerte, lograba tomar la ruta 31, pero eso ocurría en contadas ocasiones.

“Me parece una excelente idea para los que tenemos horarios nocturnos, yo salgo por lo regular entre 9 y 10 de la noche y nunca alcanzo el camión, se supone que a esas horas todavía debe pasar el transporte, pero no es así, a las 9:30 ya no pasa ninguna. Anteriormente tenía que tomar Uber o taxis, me llegan a cobrar desde 90 hasta 120 pesos por llevarme a mi casa. La ruta 110 me llevaría a mi casa, pero la he esperado hasta más de una hora y a veces ya no pasa”.

“Económicamente me ayuda mucho, es una diferencia exorbitante, de pagar 120 pesos a pagar sólo 8 pesos pues está excelente, ese dinero que me ahorro puedo invertirlo en mi negocio”.

A la mitad del recorrido, un trabajador del Instituto Queretano de Transporte aborda la unidad para recargar con saldo las tarjetas de los pasajeros, son varios los que aprovechan este servicio, la persona se queda en la unidad hasta el final del recorrido, por si algún despistado abordara la unidad sin tener saldo.

Durante casi todo el trayecto el camión se mantiene lleno, con pasajeros sentados y en el pasillo. La mayoría bajan en Avenida de la Luz, aunque otros pocos continúan el trayecto y llegan hasta el final, en Prolongación Bernardo Quintana y Boulevard Peñaflor. El señor José es el último en bajar del camión, justo en este cruce. “Miren, hasta la puerta de mi casa”, dice con una sonrisa, indicando que su domicilio se encuentra a unos metros de distancia.

En esta zona ya es común ver grafitis en las paradas del Qrobús, algunas incluso están muy poco iluminadas; cada vez que el camión, se detiene también lo hacen las patrullas, a pesar de ser media noche, el ambiente es de seguridad.

Esperan que sea permanente.

El transcurso desde la salida de la Alameda Hidalgo hasta Avenida Peñaflor y de regreso, es de una hora y media, cuando la unidad está de regreso en Zaragoza ya hay nuevos pasajeros esperando abordar, al menos 20 personas tomarán esta misma ruta.

Todos coinciden en que las nuevas rutas nocturnas solucionan varios problemas de su día a día, el primero es el asunto económico, que de pagar aproximadamente 700 pesos en transporte a la semana, ahora pagan menos de 100 pesos.

Confían en que el Instituto Queretano de Transporte siga adelante con estas tres rutas nocturnas que funcionan como programa piloto, esperan que se amplíe con más unidades y rutas.

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