Los niños escuchan impacientes los discursos. Están en las instalaciones de Kellogg's para celebrar el Día del Niño, están presentes los menores con los mejores promedios escolares, quienes celebran de manera especial este día.

Es un día especial en la empresa de cereales. El jardín se llena de niños y de sus maestros. Algunos padres, pocos. Acuden principalmente docentes y alumnos de las escuelas a las que la empresa hace donativos de productos.

Mientras todos esperan a la ceremonia oficial, los presentes, chicos y grandes, pueden disfrutar de un agua de piña con chia, o de pepino con chia, que para los 29 grados Celsius de la una de la tarde, apenas es refrescante.

Si se prefiere, también se puede optar por paletas frías, varios sabores se pueden elegir, depende del gusto de los asistentes.

También hay pintacaritas, que con su habilidades pintan en el rostro a los personajes de los cereales. Tigres, tucanes, elefantes, son plasmados por dos jóvenes que no paran de trabajar.

Los asistentes esperan bajo la carpa colocada en medio del jardín. Se espera un poco más la llegada de la llamada en estos eventos “línea de honor”, conformada por los directivos de la empresa y funcionarios de gobierno.

Los directivos agradecen la presencia de los visitantes, al tiempo que explican la labor que hacen, que es la donación de producto a las escuelas públicas que lo soliciten, tanto preescolares como primarias, con motivo del Día del Niño durante abril.

Mario Ortiz, director de Recursos Humanos de Kellogg’s México , dice que este año llegan a comunidades aún más lejanas, llevando donativos de productos con la ayuda de la USEBEQ.

Dice a los niños que el evento de este día es para ellos, es para celebrar al tiempo que destaca labor de Fundación Merced, con quien hacen sinergia para la correcta entrega del donativo.

Los menores, que antes del evento jugaban y corrían por todos lados, ahora están atentos a los discursos. Al frente, los mejores promedios de las escuelas esperan para recibir sus reconocimientos por parte de las autoridades encabezadas por Karina Castro, presidenta del Patronato del DIF estatal.

Además de un invitado especial, Kevin Uriel Álvarez, quien representa a los niños beneficiados por la empresa con desayunos.

Dice que “mi voz y mi palabra habla por las niñas y los niños de Querétaro, que disfrutarán mañana [hoy] de su producto, 30 de abril, Día del Niño, día de nosotros, día de la esperanza del futuro de México”.

Agrega que la empresa ha unido esfuerzos junto con las escuelas, además de que agradece el apoyo de la firma, que además de impulsar el crecimiento económico, ayuda al bienestar de la sociedad.

Karina Castro observa desde su lugar a Kevin, quien termina su discurso y recibe una ovación de los presentes, además de algunos abrazos y palmadas.

La empresa, este año, donará 35 mil porciones de sus productos en 210 escuelas de 12 municipios del estado, para que los menores puedan celebrar su día degustando sus productos.

La señora Karina Castro, durante su participación, dice que aunque les cueste trabajo creer, ella también fue niña.

“Algún día fui de su edad. Algún día me carcajeaba, sin importar qué pasara alrededor. Hoy, el mensaje que tengo preparado va en ese sentido, de lo que nos pueden enseñar. Por eso, para sentirme niña otra vez me gustaría que me acompañaran aquí, a mi lado, Sam, el tucán, y el tigre Toño”.

La invitación toma por sorpresa a los personajes, que veían desde la parte de atrás el acto protocolario, pero que en un momento son invitados a pasar al frente.

Las figuras rodean a la presidenta del Patronato del DIF, quien sonríe, cuando se ve rodeada por los personajes. Señala que se siente niña porque tiene alma de niña “y eso no se me va a quitar”, agradece el apoyo de Kellogg’s para llegar a los niños del estado en su día.

El viento también se siente de humor. Cuando Karina Castro está en su discurso, sopla de manera intensa. Mueve su cabello y lo lleva a su rostro. Pasado ese momento, comenta que los niños tienen la capacidad de asombrarse con todo lo que los rodea.

“Nosotros, los adultos, debemos aprender de esta y muchas otras lecciones, para llevar a cabo una vida divertida, curiosa y feliz, donde el descubrimiento y el aprendizaje sean parte fundamental de nuestro día a día”.

El protocolo termina. Los niños reciben sus reconocimientos. Corren de un lado a otros, mientras sus maestros y directores les dicen dónde deben formarse para recibirlo.

Algunos buscan las aguas frescas, las paletas, mientras ejecutivos de la empresa y funcionarios se toman la foto de recuerdo.

Muchos otros aprovechan para tomarse fotografías con los personajes representativos de los productos de la empresa. Se acercan, posan, y sonríen con los seres de los cereales.

No son los únicos. Algunos adultos, con alma de niño, también posan con los personajes, recordando los tiempos de la niñez, los días largos de la infancia, cuando no había problemas y las tardes podían ser de juegos.

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