Artesanas chiapanecas, originarias de Aguacatenando, denunciaron a la marca española Zara por plagiar su bordado tradicional.

Los bordados de la localidad de Aguacatenando con los que se visten diariamente sus habitantes, ahora se venden a diferentes partes del mundo por la marca Zara sin retribuirles la originalidad a las artesanas mexicanas. Gracias a la ayuda de la ONG Impacto, las artesanas pudieron presentar una denuncia por uno de los bordados de la marca de ropa que guardar similitud con el bordado tradicional.

Antes de ver a los bordados como una industria, es importante resaltar que para las comunidades significan un símbolo de identidad y consideran que "es una falta de respeto porque esos bordados son de nuestros ancestros, que nos enseñaron nuestros abuelos cuando fuimos creciendo y así de generación en generación. Es una tradición, no es justo que la copien", señaló María Méndez para .

Si comparamos los diseños, es evidente su similitud. El plagio de grandes marcas reconocidas a nivel mundial ha dado mucho de qué hablar pues presenta problemas económicos dentro de las comunidades. En la localidad de Aguacatenando 8 de cada 10 personas se encuentran en situación de pobreza y lo que sacan de la milpa no les rinde. Es por ello que el trabajo textil de las mujeres es de suma importancia ya que es su principal fuente de sustento.

La artesana María Méndez declaró que el plagio "nos afecta bastante porque la gente ya no nos compra a nosotras porque lo pueden encontrar en una tienda o ya nos dicen que son parecidos. Perdemos ese beneficio, que es nuestro principal sustento en el hogar".

Sin embargo, la diferencia de bordados artesanales es que son hechos a mano y que tardan alrededor de una semana en ser terminados; mientras que los bordados comerciales se hacen con ayuda de maquinaria, por lo que son terminados en minutos. Y, en cuestión de precios, la diferencia es notable: un bordado hecho a mano cuesta cerca de 400 pesos -aunque muchas veces tienen que venderlos en 200 y una prenda de marca con estos bordados está en las tiendas en 599 pesos.

Adriana Aguerrebere, directora de Impacto, denuncia que "hay una protección al patrimonio individual con los derechos de autor, pero no al patrimonio colectivo que lleva cientos de años. La legislación no las protege porque no hay una organización colectiva que pueda hacer vinculante una ley y las autoridades no atienden estos casos".

El plagio de diseños tradicionales mexicanos no es algo nuevo: de acuerdo con la ONG Impacto, Oaxaca, Hidalgo y Chiapas son los estados más afectados pues ocho marcas internacionales han copiado sus bordados. Y, sobre este caso, el grupo Inditex del empresario español Amancio Ortega (grupo al que pertenece Zara) declaró que ''no van a hacer comentarios''.

bft

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