Son más de 30 años los que Aurora Zúñiga ha dedicado al estudio de los trajes típicos de los 18 municipios de Querétaro, y asegura que todavía falta mucho trabajo para garantizar que las nuevas generaciones conozcan las prendas originarias de sus pueblos, que las porten con el debido orgullo y aprendan a producirlas para que no se pierda la tradición.

Con la finalidad de difundir cuáles son las prendas y accesorios reales de cada municipio, Aurora Zúñiga y Dolores Zúñiga crearon un cartel con las vestimentas típicas de todo Querétaro, en donde destaca el traje de lujo de Tolimán, declarado en 2014: Traje Representativo del Estado de Querétaro, en el ámbito de Patrimonio Cultural Tangible del Estado de Querétaro.

“El proyecto lo que busca es difundir los trajes y mostrar la evolución que hemos tenido, porque tanto el hombre como la mujer ha cambiado su forma de vestir, a veces porque ya no encuentran los elementos que se deben de utilizar; y por ejemplo, el hombre fue el primero que perdió su identidad en su vestimenta, ¿por qué?, porque era el primero que salía de su comunidad, salían e iban adoptando cosas que veían. En el caso de Amealco se puede ver que no se ha perdido su vestimenta pero ha cambiado, es el único municipio donde siguen con su traje tradicional”, explicó Aurora Zúñiga.

En casas de cultura y bibliotecas de toda la entidad queretana se tendrá en exhibición el cartel que incluye fotografías de los 40 trajes originarios de los 18 municipios, con una breve explicación de los materiales y tipos de bordado.

Un traje de lujo digno de admirar. En 1880 comenzó a utilizarse el traje de lujo de Tolimán, municipio otomí, y quedó en desuso en 1968, explicó el antropólogo Miguel Ángel Medellín, coordinador de Cultura de Tolimán.

La vestimenta de gala de la mujer otomí incluye: quechquemitl y faja de seda hechos en telar de cintura, rebozo y enagua de lana, hechos también en telar de cintura, camisa con adornos de randa y nagua con adornos de labor.

El valor del traje completo, hoy en día, es de 10 mil pesos o más. “El traje de lujo de Tolimán es en verdad un traje de lujo, no lo podía portar cualquier persona y hoy también tiene un costo alto”, expresó el antropólogo.

Para la vestimenta del hombre, Aurora Zúñiga mencionó que tomaron como referencia una foto del libro Memoria de Luz de Guadalupe Zárate Miguel; es un retrato de 1892, en donde se ve a una pareja de otomíes vestidos de gala.

La historiadora Zarate escribió en su libro: “La pretensión oficial de homogenizar a la población mexicana, como parte de la ‘modernidad’, se topaba con la férrea resistencia de las culturas indígenas. Los otomíes queretanos conservaban sus usos y costumbres”.

Actualmente son pocas las personas que usan el traje otomí de gala y el vestido de diario; el de gala se sigue utilizando para eventos de carácter religioso, por ejemplo, lo portan las peregrinas que van Tepeyac.

“El traje de gala ahora se utiliza en danzas patronales y grupos de educación indígena que tienen coros comunitarios que interpretan el Himno Nacional, es decir que sí hay utilidad del traje, y sí hay más conciencia de usar y promover el traje de Tolimán a partir de la declaratoria, aunque todavía falta mucho por trabajar; y todavía se está produciendo, hay señoras que lo siguen elaborando, también hay jóvenes produciendo, pero no de la forma original, en eso tenemos que trabajar, como dice la maestra Aurora, para que no se pierda la tradición”, agregó el antropólogo y coordinador de Cultura de Tolimán.

La declaratoria del Traje Representativo del Estado de Querétaro, ha permitido difundir las vestimentas originarias de la entidad, pero no a gran escala, destacó Zúñiga y comentó que también es importante trabajar para preservar la producción original de las prendas.

“Necesitamos dar a conocer nuestros trajes tradicionales de Querétaro que no son muy conocidos y que en la mayoría están en desuso, yo creo que esto puede acarrear muchas cosas buenas, algo de lo que estamos tratando de concretar es un financiamiento para hacer un taller para las mujeres de Tolimán, para que hagan el quechquemitl con el jaspeado que es, la gente ya sabe hacer la prenda, nada más lo que falta es que les enseñen el tejido original porque ya lo perdieron completamente, y el beneficio no solo es para ellas es para nuestro patrimonio”, agregó Zúñiga.

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