La vida de Alexander, un niño de 7 años, dio un vuelco de 180 grados, tras ser intervenido en el Centro Médico Jurica.
El menor les dijo a sus papás de una molestia al orinar; creyendo que se trataba de una simple infección urinaria. Sin embargo, los médicos les dijeron que sería necesario realizar una circuncisión.
Todo terminó en una historia de terror. El niño entró en paro; fue trasladado a otro hospital con terapia intensiva pediátrica. Tres semanas después, fue diagnosticado con daño cerebral.
Actualmente, el menor está postrado en una cama. Su familia hace lo posible por cubrir los gastos médicos y por exigir justicia para su hijo.
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