Una centena de personas salieron a las calles la tarde de ayer desde el barrio de San Francisquito hacia Plaza de Armas para manifestarse en contra de la gentrificación, la instalación de una tienda de autoservicio y contra el genocidio en Gaza.

Desde el tradicional barrio indígena urbano los manifestantes comenzaron a llegar desde antes de las 16:00 horas aunque la marcha inició casi a las 17:00 horas.

Poco a poco van llegando los participantes de la marcha, aquellos que no olvidan, que piensan que no hubo descubrimiento, que no hubo conquista que esta fecha, 12 de octubre tendría que ser recordada como una fecha de luto, de la pérdida de civilizaciones y culturas con conocimientos ancestrales, de cosmovisiones de respeto a la naturaleza, de “Aunque sea de jade se quiebra, aunque sea de oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la Tierra: sólo un poco aquí”.

Las mantas con consignas contra la gentrificación del barrio, contra la instalación de una tienda de autoservicio que acabaría con la economía del barrio, al provocar su quiebra. También hay mantas con mensajes a favor de Palestina y contra el sionista. De hecho, antes de la marcha también se piden firmas para cambiar el nombre al Circuito Estado de Israel, en la capital queretana.

Previo a la marcha los organizadores leen un comunicado, dónde expresan sus demandas y sus descontentos.

“Hoy, a 495 años de la invasión española, nuestras raíces siguen vivas, nuestra memoria sigue floreciendo y nuestros pueblos siguen resistiendo. Mientras algunos celebran la llegada de los conquistadores, nosotros honramos a quienes defendieron estas tierras con su vida, a quienes preservaron nuestra cultura frente a la violencia colonial y a quienes nos heredaron la sagrada tradición de danzar, cantar y ofrendar. Desde el Cerro Sagrado de San Gremal, territorio de nuestros ancestros ñañú y chichimecas, levantamos la voz para decir que nunca fuimos pueblos sin historia ni culturas destinadas a desaparecer”, señala el posicionamiento leído por Trini, habitante de San Francisquito.

[Publicidad]

Señala que son herederos de una memoria milenaria que sobrevivió a la espada y al despojo. Agrega que son descendientes de quienes conquistaron los cuatro vientos y que siguen con sus tradiciones y dignidad, después de casi cinco siglos, sin ser vencidos.

“De aquí somos. Aquí estamos y aquí seguiremos. Nosotros, concheros, vecinos y habitantes del barrio de San Francisquito, nos manifestamos este día para reivindicar nuestra resistencia indígena y denunciar que la conquista no terminó. Sus formas de dominación persisten y se transforman para despojarnos de nuestros territorios, negar nuestras identidades y someter nuestras formas de vida a los intereses de quienes buscan enriquecerse a costa de los pueblos. Marchamos porque defendemos la vida, la dignidad y el derecho de nuestra comunidad a decidir sobre su presente y su futuro”, subraya.

Agrega que marchan porque su memoria no es una celebración vacía del pasado, sino una lucha viva en el presente. Y marchamos porque no aceptamos que en nombre del progreso se destruya aquello que nuestros ancestros preservaron durante generaciones. Hoy el capitalismo amenaza nuestros territorios y nuestras formas de vida para convertirlos en mercancías y obtener de ellos la mayor renta posible.

[Publicidad]

“Bajo la promesa del desarrollo, la modernización y el embellecimiento urbano, nuestros barrios se transforman en espacios destinados al negocio, al turismo y a la especulación inmobiliaria. La gentrificación encarece la vivienda, incrementa el costo de los servicios, desplaza a nuestros vecinos y rompe el tejido de nuestra comunidad. No se trata solamente de que lleguen nuevos negocios o se construyan edificios.

Se trata de un proceso de despojo y desplazamiento que además busca mercantilizar nuestro territorio, busca usar nuestra cultura como un atractivo turístico y nuestras tradiciones en un espectáculo despojado de su sentido espiritual y comunitario. Pero San Francisquito no es un negocio, el Cerro del Sangremal no es una mercancía y nuestra cultura no está a la venta. Rechazamos un modelo de ciudad que invierte en embellecer las calles mientras desatiende necesidades fundamentales como el drenaje y los espacios dignos para la convivencia comunitaria”, añade.

Asimismo, denuncia la instalación de establecimientos comerciales que bajo la lógica de las grandes corporaciones amenazan la economía de los pequeños negocios y los medios de subsistencia de quienes históricamente han sostenido la vida económica del barrio. Frente a esta realidad, abunda, denuncia a una clase política que en lugar de responder a las necesidades del pueblo se subordinan a los intereses del capital y favorecen proyectos que profundizan la desigualdad y el despojo.

[Publicidad]

“Hacemos un llamado al pueblo queretano, a los barrios, a los pueblos y comunidades indígenas a las organizaciones sociales, a los colectivos y a todas las personas que defienden la vida, a que nos organicemos y hermanemos nuestras luchas, que nuestra resistencia no se limite a una fecha ni a una marcha sino que florezca en cada asamblea, en cada barrio organizado y en cada comunidad que se niega a ser despojada. Llamamos a defender el agua frente al acaparamiento, la tierra frente a la especulación, nuestros territorios frente al colonialismo y nuestras formas de vida frente a un sistema que convierte todo lo sagrado en mercancía.

Desde San Francisquito nos hermanamos con los pueblos de México, América Latina y el mundo que enfrentan la violencia, la ocupación, el racismo y la explotación".

Google News

[Publicidad]