En pleno cumpleaños del presidente Andrés Manuel López Obrador, miles de mexicanos salieron a las calles, pero no para felicitarlo sino a confrontarlo por su propuesta de reforma electoral.

Las cifras de quienes se oponen a la nueva reforma electoral varían. Autoridades de la Ciudad de México estimaron que 12 mil fueron los asistentes, mientras que los propios organizadores calcularon 200 mil. La diferencia es grande como abismal el nivel de confrontación entre un sector de la ciudadanía y AMLO. En el caso de la ciudad de Querétaro se estima que fueron 5 mil los asistentes.

En la democracia debe imperar el ruido, no el silencio que es propio de las dictaduras, por eso es sana la protesta contra cualquier autoridad y propuesta de ley. De hecho, que sus opositores salgan a protestar, es algo que le conviene a la narrativa del presidente López Obrador, quien lleva tiempo exigiendo una definición de posturas ya sea a su favor o en su contra, quizá ese fue el mejor regalo de cumpleaños que le pudieron dar.

Por otra parte, toda ley es perfectible; toda institución se transforma con el correr de los años. El INE no es intocable ni tampoco la Presidencia. En la polarización que actualmente existe en nuestro país todo se ha reducido a una confrontación de slogans.

Según encuestas, dos de cada tres ciudadanos apoyan la propuesta de reforma electoral, teniendo como principal argumento los altos presupuestos destinados a los partidos políticos.

En la polarizada discusión hay dos versiones: la opositora que argumenta se desaparecerá al INE y la oficialista que dice que solo es un cambio de nombre para que se llame INEC, la C es por las consultas que realizará.

La reducción de senadores y diputados es una discusión que lleva años, no desde este sexenio. Pero hay otros temas que vale la pena preguntarnos. ¿Es conveniente reducir el número de consejeros electorales de 11 a 7? ¿Deben ser escogidos por voto popular a propuesta de los tres poderes? ¿Vale la pena eliminar los Organismos Públicos Locales (OPLES), los cuales ocuparon el lugar de los institutos estatales en la pasada reforma?

¿Reducir el presupuesto a partidos políticos mejorará nuestra democracia o sólo nos llevará a tener dos partidos fuertes en perjuicio de los partidos minoritarios? ¿Y el voto electrónico?

La marcha del domingo puede ser el inicio de una propuesta ciudadana sobre el organismo electoral y abrir el debate público, aunque debo confesar que soy pesimista y sospecho que en vez de ello tendremos una negociación cupular en donde el gobierno federal negociará con los partidos para que no pierdan sus prebendas y tendremos una nueva ley a gusto de la clase política y no de los ciudadanos.

Periodista y sociólogo. @viloja

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