El edificio Octavio S. Mondragón, mejor conocido como la ex prepa centro, ha sido reconocido como sede educativa desde el siglo XVII y hasta el siglo XXI.

Primero con la orden de los jesuitas, luego con el clero secular, de ahí pasó a ser el Colegio Civil, hasta albergar a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). En este edificio estuvo el origen de la máxima casa de estudios de la entidad.

José Rodolfo Anaya Larios, investigador del Departamento de Estudios Históricos de la UAQ, explicó la historia del inmueble. “Estos edificios son un solo conjunto desde el templo y los tres patios el barroco, el que se conoce como el de ‘los naranjos’ y el principal. Son de la arquitectura jesuítica que corresponde al siglo XVIII con algunas de las modificaciones del siglo XIX; fue templo y colegio de jesuitas a San Ignacio y a San Francisco Javier, que fueron dos de las instituciones que comprendían el aspecto educativo y formativo de los colegios jesuitas”.

El historiador señaló que en el siglo XVII había la intención de traer a los jesuitas a Querétaro, porque pasó de ser un pueblo de indios a un pueblo mixto con una gran población criolla, por lo que la gran preocupación de las autoridades del cabildo de la ciudad fue traer lo más pronto posible a los jesuitas que se dedicaban a la educación especializada.

Los grandes benefactores para la construcción de este edificio fue el matrimonio Barrientos Lomelí, quienes compraron el espacio que se convirtió en el inmueble más religioso de Querétaro, ya que fue suficiente para que se construyera el templo de los jesuitas y las dependencias que integrarían a los colegios y seminario de San Ignacio y de San Francisco Javier, además de una huerta.

En este proceso aparece un personaje muy importante para la historia de los orígenes de la universidad, Juan Caballero y Ocio, que fue el gran benefactor del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Gracias a él se sostienen las cátedras de este colegio jesuita.

“Es muy importante que tengamos presente esto, porque al paso del tiempo estos edificios materialmente se van enriqueciendo a inicios del siglo XVII y hasta la expulsión de los jesuitas en 1767, no solamente de la nueva España, sino de los dominios de la corona española, dijo José Rodolfo Anaya.

Agregó que tras ese episodio y hasta 1788 se vuelven a abrir estos nuevos edificios por el clero secular, que toma nuevamente el templo y los edificios, y se sigue impartiendo la educación que necesitaba Querétaro.

A partir de que México se declara independiente se convierte en el Colegio Civil hasta 1950, pero en 1958 nace la autonomía universitaria en Querétaro. “Se convierte en el edificio emblemático con el nombre de ‘Octavio S. Mondragón’, que es el gran benefactor del siglo XX de esta universidad. Él crea el patronato, el premio Alejandrina y un fideicomiso para fortalecer el aspecto educativo de los grupos de la sociedad civil”, señaló Anaya.

Durante el periodo del rector Hugo Gutiérrez Vega se peleó por que también este edificio contara con el patio barroco, ya que este lugar era utilizado por la parroquia de Santiago como casa cural, sin embargo, al ser mucho el espacio disponible las autoridades pugnaron por él y le fue concedido a la universidad, y sirvió para la creación de dos facultades, es decir, Psicología e Idiomas.

“Sí fue conflictivo porque durante mucho tiempo la iglesia reclamó para sí el patio barroco, pero en la época del rector Hugo Gutiérrez Vega se logró patrimonio nacional; éramos las mismas facultades, todos estábamos aquí, las prepas, derecho, contabilidad... todos estábamos aquí; entonces, se necesitaba el patio”.

Explicó que este espacio era muy importante y significaba una gran oportunidad, de crecimiento, y por eso existió una pelea tremenda por el espacio.

“Por eso se peleó y fue una bronca tremenda. Todavía hay quien se acuerda qué se decía en aquellos años, que iba a correr sangre. Justamente, los fanáticos religiosos, a toque de campana, intentaron apoderarse del patio; no lincharon a los muchachos, ni a algunos maestros porque fue prudente la actuación de los jóvenes, pero sí hubo una turba enardecida”.

En el año de 1973 la mayoría de las facultades que estaban en este inmueble se desplazaron a lo que hoy es el Centro Universitario. Solo quedan las preparatorias en este lugar, pero al transcurrir los años se sacó a la preparatoria, que se dividió en dos planteles, y se quedó la Facultad de Filosofía, con las especialidades de Historia y Antropología.

Google News

TEMAS RELACIONADOS