De acuerdo con el historiador Eduardo Rabell, doña Josefa Ortiz, esposa del Corregidor, no dio los famosos taconazos para avisar a Ignacio Pérez que la conspiración de la Independencia había sido descubierta.

“Esto no podía ser posible. En la parte baja se encontraba la vivienda del alcaide donde estaba la entrada a la cárcel, por lo que era imposible que diera taconazos y, sobre todo, que alguien la escuchara, ya que también la casa cuenta con unos muros muy gruesos. El aviso que dio fue a través de una nota y fue entregada por el zaguán”, afirmó.

La casa de La Corregidora, hoy sede del Poder Ejecutivo, fue construida en el siglo XVIII por Martín de la Rocha y Espeleta, originalmente no sólo era una casa real, también la cárcel del estado.

Rabell explicó como era la casa, además de los mitos que se han generado a través del tiempo. El historiador indicó que el inmueble era propiedad del gobierno de Querétaro, pero en aquellos tiempos eran los Corregidores, de ahí el término de “casa real”.

“La casa fue prestada al Corregidor de Querétaro, como autoridad máxima, para que viviera en ella”, detalló.

Este inmueble marcó la historia de México, se construyó en la época donde se encontraba reinando en España Carlos III, Virrey de la Nueva España, El Marqués del Croix.

El estilo del ahora Palacio de Gobierno es Barroco, cuenta con tres corredores con columnas y una pared lisa en los patios, significado supuestamente religioso en esa época.

“Tenemos representado aquí a la Santísima Trinidad, pues los habitantes de la casa creían que se debían a tres divinas personas. Hay quien hace la interpretación menos religiosa y que significaban los poderes; el poder del rey, de la religión y de los comerciantes. Cada vez que hay una casa con tres corredores y una pared lisa puede ser que ésta una casa barroca”.

En el entresuelo o planta baja de la casa no vivía nadie, ya esa zona estaba alquilada por las personas que tenían tiendas: “Estas tiendas eran alquiladas, era lo más común en aquellos días, yo tengo una casa muy grande yo vivo en la planta alta. Mi servidumbre vive en el entre suelo y tengo accesorios alquiladas que son los que me sostienen la casa, para comprar mechudos, escobas y todo lo que necesite para mantener la casa, tengo los accesorios”.

El historiador agregó que la campana que hoy esta en la casa real no existía originalmente hasta 1960, porque el presidente Adolfo López Mateos regaló a cada una de las capitales del país una campana, por lo que es la que se encuentra en la parte superior central de la casa.

Doña María Josefa Crecencia Ortiz Téllez Girón contrajo matrimonio con Miguel Ramón Sebastián Domínguez Trujillo el 24 de enero de 1793 los cuales formaron una gran familia, ya que fueron 14 hijos lo que tuvieron.

Por eso a Josefa Ortiz de Domínguez se le conoce de manera popular como “La Corregidora de Querétaro”, a lo que Eduardo Rabell dijo no es así porque Miguel Domínguez fue El Corregidor, pero ella sólo su esposa, por lo que no le corresponde llamarla por un cargo que nunca tuvo.

Antes de que habitara El Corregidor de Querétaro la casa real, en ella vivió don Ignacio Ruiz Calado quien fue el que construyó la Alameda Hidalgo y don Martín de la Rocha y Espeleta, el mismo arquitecto que edificó la casa.

“Al finalizar la guerra de Independencia se quedó como sede del ayuntamiento, teniendo entendido que el ayuntamiento es la célula fundamental del gobierno de nuestro país, el ayuntamiento es lo primero que existe como gobierno y como este edificio fue construido para el ayuntamiento, se queda así”, mencionó el investigador.

Posteriormente, el edificio se amplió, porque cuando se construyó el Centro de Readaptación Social, se libera la parte que ocupaba la cárcel en la casa real y se traslada a todos los reos para liberar la zona y pasa a ser la casa sede de del gobierno estatal.

En los años 80 se cambiaron todas las puertas y fueron hechas por el artista Agustín Rivera.

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