Mauricio Kuri puso la vara alta. Y ahora hay varios que le sacan. Le tienen miedo al detector de mentiras.
El gobernador de Querétaro decidió someterse voluntaria y públicamente a una prueba de control de confianza para responder siete preguntas incómodas: corrupción, dinero ilícito, relaciones con delincuentes y posibles vínculos con el crimen organizado.
El resultado fue contundente: “NO SOSPECHOSO”.
Y lanzó el reto:
“Ya lo hice. Ya cumplí. Espero que todos los candidatos de todos los partidos lo hagan”.
Kuri se convirtió en el primer gobernador mexicano en funciones en someterse públicamente a un interrogatorio de esta naturaleza sobre corrupción y crimen organizado.
El antecedente más cercano ocurrió en 2009. El priista Mario Anguiano se sometió al polígrafo antes de convertirse en gobernador de Colima. Y falló en preguntas relacionadas con el narcotráfico.
Kuri lo hizo sentado en la silla del gobernador.
Y ahí comenzó el problema para los demás.
Porque el polígrafo dejó de ser una prueba personal. Se convirtió en un reto a los políticos. ¿Quién pasaría el detector de mentiras?
¿Quién sigue?
¿Los aspirantes del PAN? ¿Los de Morena? ¿Los del Verde, PT y Movimiento Ciudadano? ¿Diputados? ¿Alcaldes?
Es muy fácil hablar de honestidad, acusar corrupción y repartir certificados de pureza moral desde un micrófono. Nieto lo hace ahora desde la Legislatura, donde ya instaló su oficina política.
Lo complicado es sentarse, conectarse los sensores y contestar.
¿Quién le tiene miedo al polígrafo?
Santiago Nieto parece haber decidido que él no. El pueblo sabio le manda.
Al estilo de la arenga populista de Andrés Manuel López Obrador —que primero lo lanzó al estrellato en la mañanera y después lo hundió tras su boda—, el coordinador de Morena y PT rumbo a 2027 respondió:
“Nuestra agenda la fija el pueblo, la ley y nuestro movimiento”.
No contesta la pregunta.
Nadie le pide cambiar su agenda. Le preguntan si acepta someterse al mismo filtro.
Nieto construyó parte de su carrera investigando a otros: desde la FEPADE persiguió delitos electorales; desde la UIF rastreó operaciones financieras, lavado y corrupción.
Ahora el interrogado puede ser él.
Kuri puso sobre la mesa una herramienta discutible. Pero políticamente hizo algo poderoso: se sometió al escrutinio que propone para los demás.
Rumbo a 2027, discursos sobre honestidad sobran.
¿Quién se sentará frente al polígrafo? Son pretextos torpes o ideológicos.
La confianza se acredita.
Imagínese, dice Nieto que el polígrafo solo tiene 70% de efectividad.
¿Cuánto tiene él hoy?
@PedroPabloTR
#PedroYLosLobos























