En 1979, el derecho de las mujeres a participar en el deporte fue incluido formalmente en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, (CEDAW). En 1994, se celebró la primera conferencia mundial “Las Mujeres y el Deporte”, lo que dio lugar al acuerdo internacional para apoyar el desarrollo de un sistema más justo y equitativo en la práctica deportiva y la actividad física, acuerdo conocido como la Declaración de Brighton. El Comité Olímpico Internacional (COI) apoyó esta iniciativa y se convirtió en signatario de la Plataforma de Acción de Beijing en 1995, misma que por primera vez incorporó al deporte como esencial para alcanzar la igualdad sustantiva y el empoderamiento de las mujeres y niñas.

Desde 1991, cualquier deporte olímpico nuevo debe incluir competencias femeninas y más recientemente, en 2014, el COI se comprometió a lograr la participación paritaria de las mujeres. En los últimos 20 años aumentó el número de eventos femeninos en el programa olímpico hasta lograr que, con la incorporación del boxeo femenil en los juegos de Londres 2012 , las mujeres compitieran en todos los deportes.

Esto se reflejó en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que contaron con casi 49 por ciento de atletas mujeres, lejos del 13 por ciento de Tokio 1964 y de las 22 mujeres que compitieron por primera vez en Paris en 1900 en solo cinco disciplinas.

Uno de los compromisos del COI en Tokio 2020 fue garantizar la igualdad de visibilidad en medios entre los eventos de mujeres y hombres. Además, por primera vez, los 206 comités olímpicos nacionales se conformaron al menos por una atleta femenina y un atleta masculino y los 206 equipos fueron representados por una mujer y un hombre en la ceremonia de apertura.

En Tokio 2020 la delegación mexicana estuvo integrada por 162 atletas, 97 hombres y 65 mujeres que participaron en 99 plazas, 46 varoniles, 49 femeniles y cuatro equipos mixtos.  En varias de las disciplinas hubo sólo representación femenil. Tal fue el caso de judo, canotaje y remo. Las mujeres obtuvieron 3 de las 4 medallas para México, a pesar del poco apoyo que reciben del Comité Olímpico Mexicano, la CONADE, sus  federaciones y los gobiernos estatales.

Es indiscutible el avance en la participación femenina en el deporte en México y en el mundo. Lo que sigue es garantizar el apoyo económico, la transmisión de las competencias deportivas femeniles en horarios prime y generar condiciones idóneas para la práctica deportiva de las niñas, en todos los espacios pero especialmente en las escuelas.

El deporte es una de las plataformas más poderosas para lograr el empoderamiento de las mujeres y las niñas. México tiene la responsabilidad de fomentar su participación en el  en todos los niveles y en todas las disciplinas deportivas. Esto nos acercará más rápidamente a la igualdad sustantiva y la no discriminación, derechos humanos de todos y todas.

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