La cancelación de la Jornada Nacional de Medicina Veterinaria Especialista en Ganado de Lidia, programada del 29 al 31 de octubre en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), abre un debate que va más allá de la tauromaquia: ¿qué lugar tiene la libertad académica cuando un tema genera controversia?
De acuerdo con los organizadores, la Facultad de Ciencias Naturales canceló unilateralmente el encuentro, pese a que contaba con autorización del Consejo Académico, mediante un oficio fechado el 9 de septiembre.
La Asociación Nacional de Veterinarios Taurinos, respaldada por sus agremiados, anunció que reprogramará el congreso y dará a conocer próximamente las nuevas fechas y sede.
La pregunta es inevitble: ¿por qué cancelar un espacio dedicado al conocimiento veterinario?
La medicina aplicada al toro de lidia comprende genética, reproducción, nutrición, sanidad y manejo animal. Son asuntos que pueden estudiarse científicamente, independientemente de la postura que cada persona tenga sobre las corridas de toros.
Una universidad no tiene que defender la tauromaquia, pero sí debe garantizar que el debate académico no quede subordinado a presiones ideológicas. Si existen razones administrativas o institucionales para cancelar una actividad previamente autorizada, corresponde explicarlas con transparencia.
Querétaro tiene una importante tradición ganadera y taurina. Por eso, este episodio merece una respuesta clara de las autoridades universitarias.
La defensa del bienestar animal es legítima; también lo es la investigación científica. Ambas pueden confrontarse mediante argumentos, no mediante silencios.
Una universidad demuestra su pluralidad cuando permite discutir incluso aquello que incomoda. El congreso podrá cambiar de sede, pero queda pendiente una pregunta para la UAQ: ¿cuáles fueron las razones que motivaron su cancelación?
Porque cuando las puertas se cierran sin explicaciones suficientes, lo que está en juego no es solamente el futuro del toro bravo, sino la libertad de debatir.























