Para que una obra logre perdurar a lo largo de los años, es importante tomar en cuenta en todo momento a quienes se encargan de rehacer y darle color de nueva cuenta a las obras pictóricas, así como a las piezas arqueológicas, estos son los restauradores de bienes culturales.

Ellos son los dedicados a esta ardua tarea, la cual consiste en tener una habilidad y capacidad de poder trabajar con objetos y materiales delicados, deben contar con un nivel de paciencia extrema, ya que se requiere mucha capacidad de concentración acompañado de un enfoque metódico, con técnicas suficientes en materia de pintura, escultura, y demás obras artísticas, que permite devolver una pieza que se encontraba en estado de reparación a su estado original. Lo cual es todo un arte, sobre todo si no somos tan curiosos para ver esos detalles tan minuciosos.

Algunas de las obras que han sufrido algún daño son por ejemplo la “Mona Lisa” de Leonardo Da Vinci, sin duda la obra que más escándalos ha provocado en el mundo del arte, primero por haber sido robada en 1911, por Vicenzo Peruggia, después en 1956 fue dañada por una persona que arrojó ácido al retrato y no conforme con eso, ese mismo, Ugo Unganza, le dañó el codo izquierdo a Lisa Gherardini, razón por la cual se decidió poner un cristal antibalas; sin embargo, en 1974, una mujer molesta le lanzó a esta misma pieza un aerosol rojo, en 2009, le lanzaron una taza de té y recientemente en 2022, la Gioconda fue atacada por un ambientalista que se hizo pasar por una persona con discapacidad y le lanzó un pastelazo. Obra cotizada en 2.5 billones de dólares.

Hace poco el grupo de activistas “Just Stop Oil”, se pegaron al marco de una copia antigua de “La última cena” de Leonardo da Vinci en la Royal Academy of Arts de Londres, y a “El carro de heno” de John Constable en la National Gallery.

En esta semana volvió a pasar que dos activistas de este mismo grupo climático, lanzaron pintura roja y pegamento contra el cuadro “El jardín del artista” de Monet, ubicado en el Museo Nacional de Suecia, por fortuna el cuadro estaba protegido con cristal y estas chicas fueron detenidas por agredir esta obra, de la cual ahora nuevamente el grupo de conservadores del museo dirá si se dañó la obra y si tendrán que pagar alguna multa por los daños ocasionados.

Es decir, con lo anterior, ¿qué tanto debe saber un restaurador para volver a dejar como nueva una obra y que tanta educación le hace falta a la gente que se mete con la historia para seguir dañando un patrimonio invaluable?, lo dejaré abierto porque de pensarlo me provoca un poco de incomodidad el tema.

En esta semana me tocó ver aquí en nuestro estado como restauradores del INAH, trabajan en la fachada del Museo Regional, buscando recuperar la imagen a las puertas por actos vandálicos en las recientes marchas. Dichas intervenciones que se realizan a recintos culturales, les dejan un gran trabajo a ellos, pudiendo ocupar ese tiempo en restaurar algunas otras piezas localizadas en distintas iglesias, por citar un ejemplo la del Templo de San Antonio de Padua que falta le hace una intervención a la pintura que está a su entrada.

Por otra parte, Querétaro es a nivel nacional uno de los cuatro que tienen la licenciatura en restauración de bienes muebles desde hace 36 años, trabaja en cien proyectos monumentales en el estado, en México y el extranjero, esto convierte a los estudiantes del estado en privilegiados a trabajar con obras maestras y que por fortuna va en incremento su trabajo, esperemos no llegue aquí esta “modita de ambientalistas” sino que sea por seguir preservando nuestros monumentos históricos inscritos como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde 1996

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