Morena conservará por tercer año consecutivo la presidencia del Senado, mientras la Cámara de Diputados será encabezada por un legislador del PVEM. La diferencia responde ante todo a reglas distintas.

El lunes, el Senado eligió con 116 votos a Higinio Martínez para sustituir a Laura Itzel Castillo. Morena habrá presidido la Cámara alta durante toda la LXVI Legislatura. En Diputados, 432 votos dieron la presidencia a Raúl Bolaños-Cacho Cué, del PVEM, en relevo de Kenia López Rabadán, del PAN.

La secuencia en San Lázaro podría interpretarse como una apertura de Morena hacia la oposición y sus aliados. Sin embargo, la rotación no depende sólo de la voluntad de la mayoría.

El artículo 17 de la Ley Orgánica del Congreso dispone que las presidencias del segundo y tercer año recaigan en integrantes de los grupos con mayor número de diputaciones que no la hayan ejercido. También impide que la Mesa Directiva pertenezca al grupo que encabeza la Junta de Coordinación Política. Mientras Ricardo Monreal presida ese órgano, otra persona de Morena no puede conducir el pleno.

El respaldo morenista a López Rabadán y a Bolaños-Cacho fue necesario porque la elección requiere dos tercios de los votos presentes. Demuestra capacidad para alcanzar acuerdos, pero no una renuncia voluntaria al cargo. La ley había delimitado las opciones.

En el Senado rige otra lógica. La Mesa Directiva se renueva cada año por mayoría absoluta, sin obligación de alternar la presidencia entre bancadas. Morena pudo promover a una figura de otro partido y decidió conservar el puesto.

El contraste muestra el efecto de las reglas. El partido dominante puede mantener la posición si la rotación queda sujeta a la mayoría; una norma que obliga a distribuirla vuelve la pluralidad independiente de su voluntad.

Presidir la Mesa Directiva tampoco significa controlar una cámara. Quien la encabeza conduce las sesiones y aplica las normas parlamentarias, pero la agenda también depende de la JUCOPO, las comisiones y los grupos parlamentarios.

El nombramiento de Bolaños-Cacho, aún así, tiene una dimensión política. Coloca al PVEM al frente de la Cámara durante el año previo a las elecciones federales de 2027, le ofrece exposición nacional y confirma su lugar dentro de la coalición gobernante cuando comienza la negociación de las 500 candidaturas a Diputados.

Esa presidencia no permite calcular cuántas candidaturas recibirá el PVEM ni cuánto concederá Morena. La negociación dependerá de la fuerza territorial de cada partido, la competitividad de los distritos y los votos que cada candidatura pueda aportar.

Los relevos dejan una conclusión más acotada. Morena conservó la presidencia del Senado porque las reglas se lo permitieron y respaldó al PVEM en Diputados dentro de una rotación prevista por la ley. La pluralidad legislativa muestra mayor consistencia cuando las normas la garantizan, incluso frente a una mayoría que preferiría conservar el control.

X: @maeggleton

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