Los colores en política funcionan como símbolos visuales rápidos para identificar principalmente partidos. El azul se identifica con el PAN, mientras que el rojo con el PRI, el verde con el PVEM, naranja con Movimiento Ciudadano y guinda con Morena.
En vox pupuli, tal como se conoce a la "voz del pueblo", dice que la promoción de cada color que identifica a los partidos, es llevar agua a su molino.
Por eso, pintar edificios públicos y obras de infraestructura como puentes con colores con los cuales se identifican a los partidos demuestra la apropiación política del espacio público y el uso indebido de recursos públicos para promoción partidista con fines electorales.
Esto lo mencionamos porque el gobierno federal, emanado de Morena –al que se le identifica con el guinda- pintó de dicho color el puente ferroviario que amplía en Bernardo Quintana.
En la psicología social y ambiental, este fenómeno actúa como una herramienta de saturación cognitiva, polarización y una percepción de exclusión en los ciudadanos que no comulgan con dicha ideología.
La medida de pintar en color guinda el puente lo aplauden los militantes del partido Morena, pero también lo critican duramente sus adversarios políticos, porque el hecho se da a nueve meses de que los queretanos acudan a las urnas a elegir a sus autoridades estatales y municipales.
La diputada morenista Andrea Tovar minimizó la pinta del puente, al referir que otros inmuebles como el estadio Corregidora es azul o el auditorio Josefa Ortiz de Domínguez es rojo “y no pasa nada, yo creo que lo de menos es el color, lo importantes es que se termine la obra y que llegue el tren a Querétaro”.
En contraparte, el panista Enrique Correa dice que esta obra es la cara del “huachicol”, pero también para que recuerden que “Morena es el partido más vinculado a la delincuencia organizada, eso significa el color del puente de Bernardo Quintana”.
Los excesos de usar el color por parte del gobierno en turno para favorecer al partido del cual proviene no siempre tienen éxito, sino al contrario, pueden recibir un voto castigo por un hartazgo, cuando la ciudadanía lo percibe como un abuso de poder.
Un ejemplo de ello es lo que sucedió en el gobierno priista de Querétaro que cumplió con el periodo 2009-2015. En 2011, el entonces secretario de Finanzas, Jorge López Portillo –quien terminó el sexenio como gobernador sustituto- le presumió a este columnista durante una entrevista que el estado estaba pintado de rojo por todos lados.
Lo cierto es que en las siguientes elecciones de estatales celebradas en 2015, el PRI, pese a que tenía pintado de rojo todo el estado, perdió. Su abuso de poder y despilfarro para hacer notar el rojo no le sirvieron para mantenerse en el poder.
Ahora, el puente ferroviario de Bernardo Quintana será parte del debate político en este proceso electoral que ya está en puerta. ¿Habrá cobro de facturas de los electores para Morena? ¿O la estrategia le ayudará a ganar la elección del 2027 en Querétaro? Esa es una respuesta que se conocerá pronto.
























