Los resultados del proceso electoral del domingo pasado fueron contundentes para que la marea de las cúpulas políticas del país se agitará de forma importante y trascendente. Iniciemos citando el caso Coahuila, donde el ahora gobernador electo Manolo Jiménez le da un pequeño tanque de oxígeno a la alianza Va x México y principalmente al PRI, que pareciera vive sus últimos momentos como fuerza política nacional, esto como consecuencia de la serie de descalabros que desde 2018 ha tenido el partido tricolor. Es importante hacer hincapié en la particularidad de la elección de esta entidad, donde Morena no contó con sus aliados para contender, en cambio sufrió fuertes fracturas por la falta de consenso entre la militancia guinda que consideró una imposición la candidatura de Armando Guadiana y el desplazamiento de Ricardo Bermeja, mismo que tardó más en renunciar a su cargo en la administración federal que en enfundarse en la siglas del Partido del Trabajo, donde su participación desde un inicio se sabía sería meramente testimonial; por su parte el Partido Verde tampoco participó en la construcción de una candidatura en común, fue hasta el final cuando ambos aliados de Morena decidieron declinar por la figura del todavía senador desde la voz de sus dirigencias nacionales, acto que de poco o nada sirvió ante un proceso que ya se encontraba considerablemente avanzado y una campaña cuyos errores ya no tenían solución.
Panorama y resultados diferentes los que acontecieron en el Estado de México, donde por segunda ocasión consecutiva el pueblo mexiquense le dio el voto de confianza a la maestra y hoy gobernadora electa Delfina Gómez, terminando así con casi un siglo de gobierno priista. Este triunfo electoral fortalece de manera importante el proyecto que representa el partido obradorista y es un excelente calentamiento para la batalla electoral que se avecina en 2024, donde parece que la suerte ha sido echada y la cual tendrá su mayor punto de tensión en la designación de quien encabece el proyecto de continuidad de la llamada Cuarta Transformación. Con seguridad el domingo pasado se gestaron dos triunfos, el de la maestra Delfina y el de la doctora Claudia Sheinbaum, quien parece tener el camino aplanado rumbo a la elección presidencial; sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas en el partido, donde después de una cena controversial en el restaurante El Mayor entre el Presidente, Las Corcholatas, la dirigencia nacional y las y los gobernadores morenistas, el aún canciller Marcelo Ebrard anunció que el siguiente lunes estaría dejando su cargo de manera definitiva para priorizar su proyecto como aspirante a la candidatura a la Presidencia, este acto ha sido aplaudido por algunos y repudiado por otros, ya que para muchos esta acción podría ser un método de presión para en caso de no contar con el apoyo de su partido, migrar con tiempo a otra fuerza política que pudiera cobijar sus aspiraciones.
Vaya meses los que nos esperan, a nivel federal la corcholata que sea electa tendrá la difícil tarea de encontrarle espacio a los no favorecidos y así avanzar sin fracturas al proceso de 2024, mientras que a nivel local las elecciones municipales y de legisladores locales ya toman mayor relevancia. Tiempo al tiempo, lo rescatable es la posible extinción del dinosaurio.
























