Desde la comunidad de Neblinas, en el municipio de Landa de Matamoros, este viernes partió el contingente femenil de la peregrinación de la Diócesis de Querétaro al Tepeyac.

Desde esta comunidad, la más distante de Querétaro, ubica muy cerca de los límites con los estados de Hidalgo y San Luis Potosí, alrededor de 300 mujeres partieron hacia el Santuario de la Virgen de Guadalupe, en la edición 61 de la peregrinación de mujeres.

Por la mañana, en la comunidad con olor a café, el obispo de la Diócesis de Querétaro, Fidencio López Plaza, encabezó la Eucaristía con la que se da inicio a la caminata que terminará en el Santuario Mariano el 23 de julio.

Las peregrinas se reúnen en la capilla donde tradicionalmente se celebra la misa de Buen Viaje, con la presencia del obispo.

“La mera, mera, Lupita es. La mera, mera, Lupita es”, cantan las peregrinas mientras caminan por las calles empinadas de Neblinas, comunidad rodeada de cerros verdes, donde la neblina, a quien debe su nombre, es un espectáculo habitual.

En días anteriores, la  presidenta Seglar de la Peregrinas,  Gabriela Siliceo Valdespino, invitó a las participantes de este edición de la peregrinación a ser ordenadas, a caminar con su grupo, no adelantarse, respetando siempre las medidas de seguridad de las autoridades que las acompañarán durante su andar por la entidad.

Tras la Eucaristía y la bendición del obispo Fidencio, las mujeres dan el primer paso de miles que las llevarán hasta el Tepeyac.

Por el camino que serpentea por los cerros las caminantes  dejan atrás poco a poco la comunidad, en la primera jornada de 17 para llegar a su destino.

Esta es la edición 133 de la peregrinación general, pues antes no se contaba al contingente femenino de manera independiente. Los hombres partirán mañana del mismo sitio.

Como cada año, mujeres peregrinas de distintos puntos de Querétaro e incluso de otras entidades vecinas, hacen el viaje hasta Neblinas para andar los 439 kilómetros a pie.

Neblinas se convierte en el epicentro de la fe queretana, de esa fe que lleva a caminar a los devotos hasta el Tepeyac, que año con año los mueve a ahorrar, a pedir permiso en el trabajo, a encargar el negocio por dos semanas para caminar, enfrentar el hambre, el dolor, las inclemencias del tiempo, con tal de llegar a los pies de la Virgen de Guadalupe, para dar gracias por un favor recibido, para cumplir una manda, o por la fe misma.

Durante dos años la peregrinación se tuvo que suspender en su formato tradicional, debido a la pandemia del virus SARS Cov-2, causante de la enfermedad Covid 19. El año pasado, aún con riesgo por la enfermedad, los peregrinos se organizaron y caminaron al Tepeyac, aun con el exhorto de las autoridades de no hacerlo y caminar mejor a la Basílica de Soriano. Además, se canceló la peregrinación de las mujeres y de los ciclistas.

Este año, con la emergencia sanitaria resuelta, los peregrinos vuelven a salir con su fe al hombro y la confianza de llegar sanos y salvos a su destino.

Asimismo y como todos los años, las autoridades estatales y municipales montan un operativo para cuidar la seguridad y salud de las peregrinas y peregrinos.

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