Mientras que las autoridades del municipio contemplan el traslado de la población de ardillas de la Alameda Hidalgo, ambientalistas se oponen a la medida, ya que denota, dicen, la falta de conocimiento en el manejo de especies animales.

La lluvia del día anterior dejó inundaciones en buena parte de las áreas verde de la Alameda Hidalgo. Antes de las 11:00 horas la temperatura del lugar es menor en varios grados a la que se siente al nivel de las avenidas Zaragoza y Constituyentes.

Trabajadores del municipio llevan a cabo tareas adentro y afuera de la alameda. Por el lado de Zaragoza el acceso principal está cerrado. Trabajadores levantan el piso para colocar otro. Justo en el lugar de donde fueron desalojados los comerciantes ambulantes de la Unidad Cívica Felipe Carrillo Puerto (UCFCP).

Dentro de la zona, las cuadrillas limpian las hojas, barren los andadores y siembran pasto, para lo cual acordonan las áreas, con el propósito de que la gente no pise la tierra donde se sembraron las semillas.

¿Y las ardillas?. En días pasados, la recién nombrada directora de la Alameda Hidalgo, Laura Cors, afirmó que las ardillas en ese recinto son una plaga y que se reubicarían en el Parque Nacional El Cimatario (Panec).

Para la directora de ese recinto ecológico, María del Carmen Siurob, la propuesta debe de analizarse de manera amplia, pues no es sencillo.

“El Parque Nacional El Cimatario se rige por normas. Nosotros tenemos un Comité Técnico, que está formado por especialistas de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y de la sociedad civil, por ejemplo, América Vizcaíno, algunos biólogos como Javier Quezada y, por parte de la universidad, el cuerpo colegiado de la Facultad de Ciencias Naturales. Entonces tendríamos que pasar esta solicitud al cuerpo técnico”, señala.

La experta indica que cuando se quita de un nicho a algunas especies animales, ese espacio será ocupado por otras, por lo que tiene que existir un manejo adecuado de la fauna, que hasta la fecha no existe en la alameda.

Añade que quien no es de Querétaro desconoce que en las casas viejas hay cacomixltes, tlacuaches, roedores menores, que no son parte de los roedores considerados urbanos, como la rata que fue traída de Europa.

“Hay que tener mucho cuidado con estos animales, porque forman parte de la vida del Querétaro colonial, de ese Querétaro que estamos presumiendo a través del turismo. Entonces cuando un nicho es desocupado por esos animales, lo ocupan otros animales. Pueden ser ocupados por ratas que son europeas, que son las que hacen daño, que transmiten el tifo, que transmiten la rabia”, indica.

María del Carmen Siurob agrega que entre los programas se debería de tener uno que contemple en manejo de la Alameda Hidalgo con todo y sus animales, para saber cuándo hay excedentes y cuándo no, todo ello vía los especialistas en fauna. Sostiene que son ellos quienes deben de decir y decidir qué hacer con esa fauna.

“En El Cimatario no podemos aceptar animales urbanos, como las ardillas que ya están en la zona urbana, porque traen pulgas que son de la zona urbana, porque tienen contacto con los perros domésticos. Los que nosotros aceptamos son aquellos animales que son desplazados por los nuevos desarrollos urbanos, que son parte de las zonas rurales y que nos traen porque les quitan sus hábitats, esos los aceptamos, pero los ponemos en cuarentena”, dice.

Acota que la Alameda Hidalgo era un bordo y por esa razón los pisos adoquinados se hunde y se parte o se rompe el piso, pero de ninguna manera por las madrigueras de las ardillas.

Especie amigable. Las ardillas grises cavan sus madrigueras a un costado de las jardineras, en las orillas de los andadores de la alameda. En donde se concentran más no hay pisos de adoquín ni de losetas, ya que estos son materiales muy duros para que las ardillas los puedan romper para cavar.

La especie convive de manera tranquila con las aves que visitan las copas de los árboles. Urracas, cuervos, palomas, cotorras y tordos, aprovechan los charcos para tomar agua y mojarse las plumas.

Una mesa que invita a los ciudadanos a la consulta de la Alameda Hidalgo es atendida por dos jóvenes que no tienen mucho trabajo. Pocos ciudadanos se detienen. Muchos están molestos con los sueldos “de escándalo”, de los nuevos funcionarios. Otros alcanzan a decir un “para qué piden opinión, si hacen lo que quieren”.

Conforme sube la temperatura, las ardillas se aventuran a salir de sus madrigueras. Asoman sus cabezas con sus grandes ojos negros y sus orejas pequeñas. Se acercan con curiosidad a los paseantes. No les temen.

Están acostumbradas a estas extrañas criaturas bípedas y lampiñas que pasan todos los días por su hogar. Los niños que pasean con sus padres de inmediato sienten atracción por los animales, que más que una plaga, fungen como anfitriones a los paseantes.

Profesional del espectáculo. La ambientalista América Vizcaíno afirma que la directora de la alameda “es una profesional del espectáculo”.

“Creo que va a hacer un buen trabajo para organizarlos, pero para administrar a la alameda se necesita un experto que elabore un plan de manejo y los estudios necesarios, primero para determinar si las ardillas son un plaga. Se necesita un análisis poblacional, el cual no existe”, señala.

Agrega que las ardillas llevan muchas generaciones viviendo en la Alameda Hidalgo y sería ilegal transferirlos de un ambiente urbano a un área natural protegida, como el Panec, además de que sería ilegal introducir especies exógenas, ya que el fin natural del parque es proteger a las especies nativas, que son originarias de una región, para mantener su poblaciones.

“Introducir especies que no pertenecen al ecosistema, y que por muchas generaciones han estado en la zona urbana puede hacer que estos animales ingresen plagas y enfermedades que puedan afectar a la fauna nativa”, subraya la activista.

América Vizcaíno subraya que para áreas como Servicios Públicos Municipales las ardillas son una plaga, pero la visión que debe tener la alameda tienen de ser la de un experto que tenga una visión integral de la fauna y flora que ahí habita.

Google News

[Publicidad]