Este 2016 podría quedar concretado, y aplicarse en los bosques de la Sierra queretana, un programa piloto para eliminar, sin el uso de insecticidas, el gusano descortezador, el cual puede causar la perdida de hasta mil 500 hectáreas forestales, informó Paty Ruiz Corzo, directora del Grupo Ecológico Sierra Gorda.

Refirió que durante 2015, la presencia de esta plaga se mantuvo frenada debido a que se tuvo lluvia y agua, factores que provocan que los árboles mantengan un buen nivel de salud que no permiten la proliferación del gusano descortezador.

“Los gusanos siempre están ahí, pero se multiplican cuando falta agua y cuando no hace frío, son los controles naturales de la plaga. En 2015 se mantuvo, no hubo brotes, sin embargo, estamos trabajando con la Dirección Forestal de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario para presentar una estrategia de control biológico, para no echar más insecticidas”, refirió.

Ruiz Corzo explicó que ese está diseñando una metodología, junto con el Colegio de Michoacán, para controlar esta plaga, que consiste en eliminar el uso del insecticida, el cual afecta al ecosistema en general.

“Se quiere fortalecer los suelos para fortalecer los árboles, una propuesta de una atención rápida a la plaga antes de que cunda con un tipo de motosierra, estamos aprendiendo cómo mitigar el calentamiento global, sin insecticidas, y este año podría ya hacerse un manejo así, espero que tengamos áreas piloto determinadas, en donde empecemos a administrar todos estos remedios forestales, metodologías para sanar estos bosques”, aseguró.

Agregó que para ello, los expertos han tomado muestras de gusano descortezador y en el laboratorio les hacen pruebas que consisten en infectar a otros gusanos, con un antídoto natural conocido como babaría vadiana, que es un hongo que naturalmente hace que les crezca una especie de “peluche” a los gusanos y que mueran.

“Con ese peluche van infectando todas las galerías forestales y ahí un contagio genérico y podría ser una solución. Esta metodología, que se implementaría es muy barata y no tiene comparación con la pérdida de árboles, materia prima, no puede cuantificarse, pero en 2013, Sierra Gorda perdió mil 500 hectáreas forestales por el gusano”, aseguró.

Agregó que con este sistema de control de plaga, se eliminaría el uso de insecticidas, recordando que en 2014, el entonces gobernador José Calzada detuvo la aspersión de 60 mil litros de insecticida que iban afectar no sólo al gusano, sino también al ecosistema y al humano.

“Esta metodología, son investigadores mexicanos de diferentes centros de enseñanza, del colegio de Michoacán; en este 2016, podría haber cosas buenas, pero también que haya agua y mucho frío, sin embargo se requiere que el equipo de sanidad forestal esté al pendiente, teniendo brigadas equipadas, y en cuanto haya una avistamiento de plaga, evitarlo, estoy segura que con este método, se puede salvar muchos árboles y que no necesita echar insecticidas, sino que pica toda la corteza y ahí se hace papilla el gusano”, destacó la directora del Grupo Ecológico Sierra Gorda.

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