Aún con la contingencia, el barrio de Santa Ana amaneció adornado como tradicionalmente se hace para recibir la Semana Santa. En Viernes de Dolores algunos balcones lucen el tradicional moño morado.
En el interior de la iglesia de Santa Ana, que se encuentra abierta, algunos feligreses llegan a conmemorar este día rezando el novenario. Esta ocasión no hubo regalo de agua de chía o limón a los caminantes.
En las cercanías al templo de Santa Ana, se ofreció la tradicional agua de Dolores.
Los moños en color morado ya adornan las ventanas de viviendas y casonas de una avenida, en el tradicional barrio de la capital queretana.
Este 2020 se cumplen 26 años de que la calle de Escobedo es el centro de reunión de esta tradición; y por costumbre también le rezarán el rosario de los siete dolores.
Durante el festejo, la señora Susana Aboytes, montó en la cochera de su casa el altar a la Virgen de Los Dolores.
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