La emoción por presenciar los primeros autos de la Fórmula Uno girar en las prácticas del naciente Gran Premio de México, rápidamente se convirtió en un sentimiento de luto por lo acontecido sobre el entonces llamado Autódromo de la Magdalena Mixhuca.

La joven promesa del automovilismo mexicano, Ricardo Rodríguez, perecía tras un trágico accidente sufrido el 1 de noviembre de 1962.

A bordo de un Lotus Climax, Ricardo perdió el control de su monoplaza cuando iba a 160 kilómetros por hora en la curva peraltada que antecedía a la meta. El joven de 20 años falleció camino al Hospital Balbuena debido a las múltiples lesiones en tórax y cabeza, según se describió en el reporte médico. Al arribar al nosocomio, sólo se confirmó su lamentable fallecimiento.

Pese al accidente, se disputó la carrera que fue de exhibición al no tomarse en cuenta para el campeonato.

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