Guillermo del Toro es un director que no sólo se caracteriza por su talento sino por su generosidad y apertura. En una entrevista que él mismo organizó con la gente de relaciones públicas de Fox en el Hotel Hyatt de Toronto, Del Toro no se dejó nada en el tintero y habló abiertamente de las cosas que le preocupan como ciudadano y ser humano además de su gran pasión por el cine.

La primera pregunta complicada llegó cuando un periodista le preguntó si le gustaba que lo felicitara el Presidente de México: “No, no me gusta cuando me felicita. No me gusta porque México es un país que ha tenido grandes personas de todo: atletas, artistas, científicos, filántropos, etc. pero no hay grandes políticos, a veces me lo pregunto, ‘¿cómo es posible que no nazcan diez políticos que hagan lo que se tiene que hacer, que tengan esa vocación?’ Un atleta mexicano va y hace lo que tiene que hacer. Si tiene que correr los cien metros planos se prepara y lo consigue. Sin embargo lo que es la clase política está totalmente pervertida, hay todo un rollo para hacer justamente lo contrario de lo que se debería de hacer. Me sorprende que estadísticamente no salgan políticos mexicanos capaces. Cuando me preguntas de Peña Nieto, lo cierto es que me parece absolutamente aterrador que en su función haga todo lo opuesto a lo que se supone que tiene que hacer”.

Hablando de la clase política, del cinismo que parece haber en ella y de cómo cambiar esta tendencia aseguró, “la decisión es dificilísima ahorita porque hay una descomposición social, los eslabones están rotos a muchísimos niveles entonces lo único que se puede hacer es regresarle, en la medida que cada quién pueda, algo a la sociedad. Yo tengo un plan pequeñito que espero conecte bonito con la gente joven y que lo voy a anunciar en el Festival de Morelia porque es una sorpresa y es una cosa muy específica que quiero hacer, un proyecto artístico, que espero que pueda incrementar las conexiones para mejorar el país.

En los 25 años de carrera que tengo llevo 20 años produciendo en México y Latinoamérica con Berta Navarro de manera continua y ni una vez en ninguna de las películas que he producido en español con Berta he cobrado un dólar de salario porque lo que le digo a Berta es que sería inmoral que yo cobrara por producir en México o en Latinoamérica así que agarra mi salario y mételo en la película, haz lo que quieras pero no me mandes ni medio dólar. Y son las cosas que no comento normalmente pero que sí me pregunto, cuando pienso en la clase política, ¿Qué clase de sociopatía regimental puede existir de manera ya institucional para tener la imposibilidad de conectar con la necesidad urgente que está al lado de tu pinche Mercedes en Insurgentes? Porque cuando te paras en cada cuadra de nuestro país podrías conectar con el mundo. Me parece incomprensible”, reflexionó.

Para Guillermo el mundo entero está teniendo actualmente una regresión muy severa: “Antes había momentos en los que por ejemplo podías darle un golpe de efecto al gobierno en México a través de un órgano como el New York Times, Time Magazine, etc. Pero ahora vivimos en un mundo post-verdad. Teníamos un pacto como seres humanos que nos permitía vivir en sociedad que ya se rompió. La acumulación de atrocidades a nivel mundial y la normalización de esas atrocidades lleva el discurso a un punto en donde realmente me rebasa a nivel conceptual ¿Cómo llegamos aquí tan rápido? Y es que quizá nunca salimos de ahí y de ahí viene también la película, de una necesidad de hablar de esa angustia porque lo haces desde tu foro, desde tu parcela. Todos podemos hacer una excepción al día y tenemos que preguntarnos si la estamos haciendo”, aseguró el cineasta que cree que la fijación material que se vive actualmente está llevando al mundo a una gran infelicidad.

“¿Cuándo es suficiente? Para mí México es un país lleno de grandes científicos, artistas, narradores, ¡todo! y eso sí es riqueza ¿Cuántas pinches casas necesitas en Houston, en Florida? ¿Cuántos coches? Se puede ser tan pobre que lo único que quieres es lana”, dijo Del Toro quien también aseguró no querer hacer proselitismo.“Como ciudadano y como narrador voy a hacer lo que me toca y voy a votar aunque no voy a decir por quién. Pero sí creo que tenemos que hacer algo diferente, es la única salida posible –y no estoy diciendo que sea la salida- Pero como me dijo una vez alguien, ‘hacer lo mismo y esperar un resultado diferente es la locura. Necesitamos buscar que no se haga lo que siempre se ha hecho. Se necesita la diferencia’”, comentó.

Según Guillermo, a quien hablar de estos temas le afecta visiblemente, “Mírame cómo me pongo, hasta me baja la bilirrubina”, dijo entre risas, las fronteras no sirven para nada, “si no existiera la geografía –que no le conviene a nadie políticamente porque así nos controlan- si tomáramos la decisión de  no tener fronteras los primeros diez días sería un caos tremendo muy difícil de soportar. Pero si lográramos sobrevivir a esa primera década, estoy convencido de que el mundo sería un mejor lugar”, dijo el director que confirmó que lleva muchísimos años queriendo hacer una película basada en El Santo.

“Quiero hacer un filme de un luchador gordo, viejo y retirado que tiene la rodilla rota y que descubre que la clase política en México son vampiros (ríe) y los empieza a matar uno por uno, pero no encuentro todavía la solución”, finalizó.

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