Después del escándalo por el video de la mujer que asoleó sus piernas en una ventana del tercer piso de Palacio Nacional —que inicialmente el gobierno descalificó y Sheinbaum terminó reconociendo los hechos, luego de desaciertos y maniobras del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, por medio de Infodemia—; ahora comprobamos otra pésima gestión junto con una nueva serie de traspiés y desinformación por parte del gobierno federal. La aceptación del lamentable derrame de combustible de Pemex en el Golfo de México, es un nuevo caso emblemático de mentiras de la administración morenista.

Tras manifestar que “el cierre de la válvula principal se realizó el 14 de febrero, ocho días después de que se detecta la fuga” (sic); el director general, Víctor Rodríguez Padilla, aseguró: “En Petróleos Mexicanos reafirmamos nuestro compromiso con la transparencia, las buenas prácticas y la responsabilidad de la correcta operación de las instalaciones y recursos de la empresa pública del Estado que es patrimonio de todas y todos los mexicanos” (recontrasic). ¿De veras?

De forma tardía, a través de un Grupo Interinstitucional, se tuvo que aceptar la culpabilidad de la fuga de hidrocarburos —en un oleoducto de 36 pulgadas— “que había sido negada sistemáticamente por las áreas operativas”. Aunque, la forma y el fondo sólo desacredita la credibilidad de este gobierno.

Los daños medioambientales son ampliamente conocidos — se atendieron casi 50 playas, en más de 900 kilómetros de litoral y se han recolectado más de 900 toneladas de residuos—, y hay tres funcionarios separados de sus cargos por, presuntamente, esconderlo deliberadamente. Si esto es cierto, ¿cuál es la responsabilidad de sus superiores, incluyendo al director general? Además, ¿cuál fue el volumen real derramado?

Hay justificadas dudas porque, luego de desacreditar a expertos, activistas y organismos ecologistas, tuvieron que aceptar que sí, fue Pemex. Al respecto, conviene recuperar algunos pronunciamientos oficiales:

Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz (12 de marzo): “me informó el director de Pemex que afortunadamente detectaron el origen, se contuvo (…) Fue de un barco privado, no de Pemex, son estas petroleras que han hecho el trabajo; que han hecho el trabajo de exploración y explotación, que tienen contratos, de los contratos que se dieron con Enrique Peña Nieto”.

Alicia Bárcena, de la Semarnat: “creemos que fue una descarga de un barco privado…”.

Sheinbaum (19 de marzo): “No fue Pemex (…) fue de un barco, se está viendo la empresa”; (23 de marzo): “No es derrame de Pemex, pero Pemex está haciendo todo para la limpieza del océano y las playas”.

Raymundo Morales, secretario de Marina (26 de marzo): “corresponde a un buque que estuvo fondeando en inmediaciones de Coatzacoalcos (…) a emanaciones naturales de las chapopoteras…”.

Existe indignación ante las patrañas e irregularidades, pero también por la penosa situación de pescadores y el costo ambiental. Tras los engaños, el gobierno terminó desmintiendo su engaño, otra vez. ¿Qué más oculta? ¿no mentir?

Google News