Los cambios en las televisoras han hecho que se dejen atrás prácticas como el veto y las exclusividades. Ahora que la competencia es entre más “jugadores (canales de televisión abierta, de paga y empresas extranjeras)”, los talentos tienen la posibilidad de trabajar en donde quieran.

“En los 90 había un lista oficial de artistas vetados en Televisa, aunque mucho se negó si existía y en aquellos años creció mucho, porque varios artistas de Televisa se fueron a Azteca y ahora ocurre al revés”, comentó Roberto Rondero, crítico de televisión.

El libre tránsito de los actores de una empresa a otra ahora es más fácil. Las televisoras ya no tienen ningún problema al contratar actores que por muchos años fueron la cara de la “casa de enfrente”.

“Muchos actores se la pasaron sin hacer nada sólo porque tenían exclusividad y poder moverse fue una válvula de escape. Que ahora vayan a Televisa es normal, porque son los que continúan haciendo telenovelas”, agregó Rondero.

La migración de los talentos ocurre como una respuesta a lo que sucede en el mercado. Las televisoras y los canales siguen teniendo demanda de talento, de actores e intérpretes y la oferta está ahí y ya no está forzosamente ligada a ninguna empresa.

“Ahora los actores que llegan están contratados por telenovelas. Por ejemplo, Betty Monroe está contratada sólo para Sueño de amor y después de eso tendrá que seguir buscando. Ya no son los tiempos de antes, los vetos pasaron de moda, ¿Por qué vamos a vetar al talento que se necesita?”, dice Alfredo Gudini, crítico de televisión.

Alrededor de una decena de actores ha dejado la filas de TV Azteca para irse a “la casa de enfrente”. Sin embargo, la televisora de San Ángel ha perdido casi una veintena de actores, entre protagonistas y de reparto.

La mayoría de ellos están ahora en las filas de Telemundo (y su éxito entre el público latino en Estados Unidos) o en Argos o en algún otro canal de televisión de paga.

“Los actores quieren trabajar. Ahora imagina que alguno de ellos tuvo la oportunidad de que les ofrecieran contratos en dólares, con casa y con la oportunidad de trabajar en el extranjero y contar con esa visa”, agrega Rondero.

Algunos nombres son más aparatosos que otros. Lucero, Aracely Arámbula, Blanca Soto, Laura Flores, Pedro Fernández, Edith González, Danna Paola y Carlos Espejel son sólo algunos de los que en los últimos años decidieron cruzar la frontera.

A pesar de las renuncias que ha tenido Televisa, han llegado otros que aún quieren estar en la llamada “fábrica de sueños”. Este año Betty Monroe, Carlos Rivera, Andrés Palacios, Inés Gómez Mont, Ramiro Fumazoni, Aura Cristina Geithner y Rodrigo Murray llegaron a la pantalla del Canal de las Estrellas.

Monroe, quien en Azteca participó en telenovelas como Tres veces Sofía, tuvo su primer protagónico tras 18 años de haber debutado en una telenovela en la televisora del Ajusco y nunca haber tenido el papel principal. Con Sueño de amor, producción de Juan Osorio, la actriz llegó para estar en el primer crédito.

Esta suerte también la vivió Adriana Louvier, quien en 2012 llegó a Televisa para formar parte de Corona de lágrimas. La ojiazul tuvo que esperar una telenovela más (Quiero amarte, 2013) para acceder a su primer protagónico en Yo no creo en los hombres, producción de Giselle González.

Este año la actriz de 35 años (hace 16 años debutó en las telenovelas con Golpe bajo) fue presentada como la protagonista de la serie Sin rastro junto a Danilo Carrera y que será el primer programa en formato de serie con 13 capítulos al aire.

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