La gran diversidad de México obliga a que las formas de cultivo se programen de acuerdo a la región, pero los intereses políticos se encuentran entre los factores que evitan desarrollar esos esquemas indispensables para frenar la devastación ecológica, reflexionó José Sarukhán Kermez, coordinador nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

Lo anterior en entrevista en el marco del sexto foro Perspectivas climáticas y biológicas, que se desarrolló en AGROASEMEX.

“Así se ha hecho antes, por cosas que yo espero que cambien. Porque ha sido la costumbre, ha sido el interés político, económico de otros tiempos”, dijo.

Regionalizar cada una de las formas de siembra implica hablar con mayor cantidad de personas y consultar a los sectores como pueden mejorar sus esquemas, sin que eso represente un mayor gasto, de ahí que estimó que los intereses políticos son los que han impedido los cambios.

Priorizar esquemas y apoyos tradicionales de cultivo, deforestar y sobreexplotar son esquemas que ya generan perjuicio a la biodiversidad en México, sin tomar en cuenta que las ganancias económicas-sociales que se pierden son mayores a las que se cree obtener de manera individual, sobre todo ante la pérdida de especies.

La sobreexplotación, los cambios ambientales y deforestación son sólo algunas amenazas.

Las zonas más susceptibles de perder especies endémicas, son las puntas de montañas, islas, lagos y lagunas. Tan solo en vertebrados se perdieron más de 70 especies.

México es uno de los cinco países con mayor biodiversidad, cuarto con más vertebrados endémicos, y quinto más rico en especies de plantas vasculares.

Se debe alimentar a México sin deforestar el país, declaró al ahondar que en el Golfo de México ya hay 15 mil kilómetros cuadrados de zonas muertas marinas, cifra que crece cada año. Entre las acciones para restaurar esas hectáreas se encuentra evitar que continúe el desfogue de la zona agrícola de Estados Unidos.

Acciones implementadas. Entre las acciones para evitar que se extingan las especies se encuentra el proyecto integrado nacional sobre cultivares y sus parientes silvestres, que involucra un trabajo interdisciplinar, el actuar de diferentes sectores como el ampesino, científico, extensionistas, industria, además de recursos federales, estatales e internacionales.

El proyecto inició hace unos ocho años, pero desde este 2019 comenzó a recibir recursos del Banco Mundial y de la FAO. Las acciones ya impactan zonas de Chiapas, Oaxaca, el Bajío y Chihuahua.

En cuanto a si se podría regresar su vocación agrícola a Xochimilco, enfatizó que es necesario conocer cuál será la política de cuidado y mantenimiento que se proyecta para la zona.

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