Más de 10 mil personas llegaron ayer cargados con flores, cubetas, grabadoras y comida a visitar y recordar a sus seres queridos que yacen en el panteón Cimatario.

En el cementerio hubo emotividad y sentimientos encontrados para las personas presentes por el simple hecho de recordar a seres queridos que murieron. Ahí, los visitantes recordaron cómo habían vivido sus familiares, para viva la memoria de sus difuntos.

Con música de todos los géneros, desde el mariachi, marimba, banda, tríos, incluso solistas y grabadoras, se interpretaron a todo volumen las melodías que a las personas que se adelantaron en el camino les gustaba, tal y como los acordes de We are the world de Michael Jackson, entre otros.

Se pudo apreciar a una familia completa que departía en la tumba del mayor de los hijos que pereció en un accidente.

“Acudimos a recordar cómo era en vida mi hijo, un muchacho alegre y jovial que nunca le hizo daño a nadie, no tenía vicios, no fumaba, no tomaba, pero un borracho que viajaba a toda velocidad se quedó dormido y cuando él salía de la casa para ir a la escuela a las cinco y media de la mañana me lo atropelló y nada se pudo hacer por salvarle la vida”, explicó una madre.

De las sepulturas del panteón Cimatario, 90% reciben visitas frecuentes, mientras que la restantes están abandonadas debido a que las familias ya no viven en Querétaro o ya no hay parientes con vida.

“Para muchos el Día de Muertos es una ocasión de fiesta, en esta vez una señora y su hijo se quedaron a dormir a un costado de la tumba del esposo sin parar de llorar toda la noche. Aunque hizo mucho frío, la señora no se movió ni tantito, ya cuando salió el sol se fue a cambiar y regresó hace rato”, comentó uno de los enterradores.

En esta fecha, personas de todas las edadesse dieron cita en este recinto y convivieron un rato con las personas que en vida los cuidaron, protegieron, educaron y que hoy en día ya no están presentes.

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