En Querétaro, la escasez de agua ha llegado a un punto crítico. Recientemente, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que las principales presas del estado se encuentran por debajo del 5% de su capacidad total, y algunas incluso están completamente vacías. Esta situación ha exacerbado las ya persistentes dificultades que enfrentan muchas comunidades queretanas en cuanto al acceso a este esencial recurso.

La crisis hídrica en Querétaro refleja las complejas tensiones y contradicciones que enfrenta México en su gestión del agua. Durante esta semana, el tema ha cobrado protagonismo en el debate político, especialmente en el contexto electoral. El martes pasado, el Congreso local aprobó una reforma a la Ley que Regula la Prestación de los Servicios de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Estado de Querétaro, iniciativa que ha generado intensos debates entre activistas, académicos y funcionarios, y ha sido utilizada en discursos electorales.

Los promotores de esta inicitiva argumentan que se busca una gestión del agua más justa y sostenible, otorgando prioridad al uso doméstico sobre los intereses comerciales e industriales. Sin embargo, también se han generado sospechas porque existen señalamientos desde la academia y el activismo que apuntan a malas prácticas gubernamentales y a políticas públicas que históricamente han promovido la privatización del agua, contribuyendo así al alto nivel de estrés hídrico que coloca a Querétaro en el sexto lugar a nivel nacional.

Este debate enfatiza la necesidad imperiosa de abordar las raíces de la escasez de agua en Querétaro, un tema que exige una revisión crítica del desarrollo inmobiliario. Desde hace algún tiempo tanto académicos como activistas ha denunciado la falta de instrumentos eficaces para la administración y gestión del suelo urbano que ha permitido la aprobación de fraccionamientos que exceden la demanda real de vivienda. Adicionalmente, se han autorizado cambios de uso de suelo en áreas que deberían estar destinadas a la conservación, contribuyendo a un panorama de gestión hídrica y urbana que requiere atención urgente.

La extensión de asfalto en la ciudad impide la permeabilidad del suelo, un factor crítico que afecta la disponibilidad de agua al inhibir la natural infiltración y recarga de los acuíferos. Este escenario subraya la importancia de fortalecer la participación y observación ciudadana en la toma de decisiones sobre los recursos principales de la ciudad, incluyendo el suelo y el agua.

Para abordar adecuadamente la crisis hídrica en Querétaro es imprescindible una gestión integral que incluya una planificación urbana efectiva. Esto requiere el desarrollo de instrumentos que busquen la contención de la expansión descontrolada de la ciudad y la actualización de atlas de riesgos que reflejen las nuevas realidades ambientales y urbanas.

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