Querétaro, Qro.

La enorme carpa del Circo Atayde Hermanos se instaló en Querétaro desde marzo del año pasado, pero debido a la contingencia sanitaria por Covid-19, ha quedado varada y sin poder realizar funciones para su público.

Rodrigo González, director general de Roncaly Productions, señala que desde hace casi 10 meses los actores circenses han sobrellevado la pandemia sin salir a trabajar, por lo que muchos han agotado sus ahorros e incluso han optado por vender vehículos y propiedades para subsistir.

“Han sido meses muy difíciles, llevamos meses sin poder dar funciones, la situación es muy crítica para todo el gremio del entretenimiento y espectáculos”, comenta.

Circo, en agonía por el Covid-19
Circo, en agonía por el Covid-19

Recluidos en el circo

A inicios del 2020 el escenario circense estuvo lleno de luces y aplausos, de trapecistas y payasos actuando con pelotas y haciendo malabares. Sin embargo, desde marzo del año pasado, cuando las autoridades sanitarias ordenaron el cese de actividades no esenciales, el circo también se vio obligado a suspender las funciones.

Así fue como el equipo de trabajo integrado por 50 personas entre actores, ingenieros de sonido e iluminación, limpieza y seguridad, se recluyeron en la enorme carpa e hicieron del circo su verdadero hogar. Únicamente salían de ahí para comprar alimentos y productos de limpieza. Todos se tomaron muy en serio las restricciones sanitarias.

No obstante, después de varias semanas de estar recluidos, Rodrígo González, el director del espectáculo, salió más allá de la zona en donde aún continúa instalado el circo, y para su sorpresa, se encontró con un sinnúmero de personas en las calles y plazas comerciales, como si la pandemia hubiera desaparecido.

“Fue impresionante para mí porque en verdad nosotros nos manteníamos encerrados aquí, solamente salíamos para comprar comida al supermercado que tenemos junto a nosotros, era lo único para lo que salíamos, pero de repente salgo a otros puntos de la ciudad y me encuentro con que todos estaban con su vida normal, con calles llenas, negocios, plazas, todo normal, fue decepcionante”, admite.

“Hicimos del circo nuestra verdadera casa, transformamos la pista en un área de juegos para los niños, porque muchos actores tienen aquí a sus familias, los niños ya estaban también fastidiados de estar aquí encerrados, pero era lo que debíamos hacer”.

El elenco permaneció sin poder laborar durante poco más de siete meses, hasta que en octubre del 2020 obtuvieron nuevamente el permiso de las autoridades sanitarias para reanudar funciones bajo estrictos filtros de salubridad, para lo que instalaron tapetes y arcos sanitizantes, separaron los espacios disponibles en las gradas, repartieron gel antibacterial y midieron la temperatura del público.

Sin embargo, sólo se presentaron durante cinco semanas, pues después de ese tiempo, y ante el alza de casos activos y defunciones por Covid, las autoridades ordenaron nuevamente el cierre de actividades no esenciales; entre éstas, las funciones de circo.

Frustrados por el nuevo cese de actividades, las 50 personas que hacen funcionar el circo, volvieron al confinamiento.

Circo, en agonía por el Covid-19
Circo, en agonía por el Covid-19

Esperar escenarios mejores

Hoy, la enorme carpa del Circo Atayde continúa instalada en las inmediaciones de Walmart Plaza de Toros. Los actores circenses han optado por volver a sus casas, pues no tiene sentido que pernocten en una ciudad donde llevan meses sin poder laborar.

La gran mayoría volvió a la Ciudad de México, donde realizan empleos temporales para sobrellevar la crisis económica, algunos venden alimentos en el STC Metro, otros han conseguido empleo como choferes de tráilers, mientras otros tantos han vendido objetos personales y han agotado sus ahorros para asegurar el alimento de sus familias.

Desmontar la carpa y cambiar de ciudad también ha sido una de las opciones para el equipo de trabajo que conforma el Circo Atayde, aunque ciertamente es una opción poco viable, pues el escenario de restricciones por Covid-19 es el mismo en casi todo el territorio nacional.

Rodrígo González espera que el escenario pronto cambie para bien en Querétaro y, con esto, reanudar las funciones lo más pronto posible.

Una vez que esto pase, pide a la gente su confianza para asistir a este tipo de espectáculos, que en todo momento implementarán medidas de protección a la salud para evitar contagios.

“Nosotros tenemos un doble reto: el primero es subsistir a esta crisis, y el segundo es ganar la confianza de la gente y lograr que vengan a las funciones cuando tengamos los permisos de realizarlas", analiza.

“Comprendo que algunas personas tengan el miedo a un contagio, es entendible, pero sí quiero que sepan que nos tomamos esto muy en serio, personalmente les digo que mis hijos asisten a todas las funciones, ellos están entre el público, por eso la sanitización es muy seria para nosotros, porque además de cuidar al público, cuidamos a nuestras propias familias. Levantamos las carpas para que sea un lugar con buena ventilación, hacemos todo lo que esté en nuestras manos para que sea un espacio no sólo de entretenimiento, sino también un espacio seguro”, comenta.

Circo, en agonía por el Covid-19
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