Después de decenas de críticas y de que diputadas federales exigieron su renuncia, la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, evitó pronunciarse en este sentido, pero aseguró que sigue siendo una víctima porque jamás se le dio respuesta en las violaciones de derechos humanos que sufrió y acusó que está siendo sujeta de una campaña mediática de desprestigio y mentiras.

“Hemos sido y estamos siendo sujetos a una formidable campaña mediática de desprestigio y mentiras, pero puedo decirles que la CNDH hoy se maneja con absoluta honestidad y transparencia para disculpar la ineptitud y falta de resultados de algunos colaboradores, que afortunadamente ya no están, se ha pretendido difundir versiones escandalosas y calumniosas, al final la verdad saldrá a flote y lo que quedará son los resultados”, describió Piedra Ibarra.

En una reunión virtual de trabajo con las integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, Rosario Piedra aseguró que es falso que en la CNDH se sirva comida gourmet como se acusó en las redes sociales con cortes finos de carne, y dijo que ella comía sopa de pasta, arroz, frijoles y guisado al igual que el personal de limpieza y seguridad.

Reiteró que lo que decían que eran cortes finos de carne, eran bistecs de res, de cerdo y chamberete (sic.).

“El menú era como el de cualquier hogar de la clase media: sopa de pasta, arroz, frijoles y guisado, aguas frescas, nada de comida gourmet y lo que se presentó como cortes finos, no eran sino bistecs de res, cerdo y chamberete (Sic.) lo que comía yo exactamente lo que comía el personal de limpieza y vigilancia”, dijo Piedra Ibarra.

Además, dijo que es falso que el comedor fuera operado por chefs. Y precisó que eran trabajadoras que fueron injustamente despedidas del IEM y dijo que diariamente se servían entre 30 y 50 comidas para los trabajadores, visitantes o incluso víctimas.

Además, también aseguró que lo que se mostró como un exceso de despensa, era el total de productos que se consumen mensualmente y que recibieron un día antes de que un grupo de feministas ocuparan su edificio central en la calle de Cuba en el Centro Histórico de la capital del país.

“Aquí tengo las últimas listas de alimentos, lo que se exhibió como exceso, no era más que el total de alimentos de un mes, que justo recibimos el día anterior de la ocupación, es decir, que estaba íntegro y repito era para todo un mes y para todo el personal en ese mes”, explicó.

Relató que entre noviembre y marzo del 2020, se gastaron 150 mil 952 pesos en el comedor, representando un gasto mensual aproximado de 30 mil 190 pesos para abastecer entre 30 y 50 platillos diarios, entre abril y junio dejamos de contar con el servicio por la pandemia, pero entre el mes de julio y el 1 de septiembre se gastaron 50 mil pesos en frutas, verduras, carne de pollo, res y cerdo, pescado, aceite, pastas, frijoles, café, agua, latas de chile y de chongos zamoranos, gelatinas, “nada de productos gourmet ni onerosos, las comprobaciones de éstos gastos las pongo a disposición de ustedes”.

Ante las críticas de su cercanía con el presidente, Andrés Manuel López Obrador y de una sumisión ante el poder, dijo: “Ejerzo a plenitud mis facultades como cabeza de la Comisión, alejada de presiones e influencias que no sean las de las víctimas, lo he hecho y lo haré, eso sí con un equipo multidisciplinario en el que cada quien ejerce su papel y su responsabilidad, sin extralimitarse, ni avasallar a otros para asegurar un trabajo de equipo eficaz y enfático con las víctimas. La autonomía de la Comisión está garantizada y no con discursos en la medida en que damos atención a las víctimas, a su entera satisfacción, ellas son las que marcan la ruta y quien las califica”, dijo.

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