Antropología o matemáticas eran los caminos que estaban trazados para Armando Vega-Gil, pero algo pasó, algo de nombre Botellita de Jerez, que cambió por completo sus planes. Armando, junto a Sergio Arau y Francisco Barrios El Mastuerzo, formaron en 1983 esta banda de rock que hasta la fecha sigue llamando la atención.

Pero la música no es todo para Armando, su tiempo se divide entre ser periodista de viajes, inquieto fotógrafo y un escritor que lo mismo hace historias para niños que para adolescentes; ahora mismo trabaja en un libro de vampiros y una obra más en donde desaparecen las vacas y la leche en todo el mundo. También planea “Una cucharada de sopa verde”, nuevo disco del Ukulele loco, proyecto de música para niños.

De visita en Querétaro, para presentar su libro más reciente “Ritual de lagarto”, en el marco de la inauguración de Ángulo 13, platicó a EL UNIVERSAL Querétaro que se encuentra en una etapa de depuración en la que se está dejando abrazar por sus recuerdos.

Muchos te conocen de primera vista como músico, hoy, en este momento que haces un recuento... ¿Cómo fue ese inicio con la música?

Fue con los amigos que se ponían en la esquina con la guitarra, que eran vaguitos de esquina, de alguna manera yo podía socializar a partir de la música, siempre he sido un chavo... bueno, era un chavito muy solitario, muy ensimismado como mi papá, y la música me ayudaba a tener cuates, cuates queridos, hacer grupitos y tener un tejido social y amistoso, eso le debo la música, que me permitió salir de mi encierro, mi hermano me enseñó mis primeros acordes, yo me seguí y la vida me llevó por sendas muy padres, y la gran decisión de mi vida, en todos los niveles, fue fundar Botellita de Jerez con Arau y El Mastuerzo, ese es el gran punto de torsión de mi vida, me iba a ir para un lado y decidí hacer Botellita, yo iba a ser antropólogo.

¿En serio antropólogo?

Sí, estudié en la ENAH (Escuela Nacional de Antropología e Historia) y todo, pero iba a hacer un mal antropólogo porque lo que me estaba llamando siempre era como este tema de crear, sacar de la nada cosas. Yo estudié matemáticas también y muchas de las cosas que hago tienen que ver con el arte, con alguna disciplina y cierta manera de engarzar las cosas, que tienen que ver con las matemáticas.

De los conciertos más recientes, ¿cómo es el encuentro con los seguidores?

Te encuentras con gente casi contemporánea a nosotros, es muy difícil porque los que son contemporáneos están en asilos para ancianos o en su casa en una silla de ruedas con una cobijita en las piernas, pero hay mucha gente joven viéndonos, eso es sorprendente, está padre porque quiere decir que seguimos siendo significativos para los chavos, no todos claro, pero sí hay mucha gente joven que nos sigue y que nos pela, se sabe las rolas, y sí hay gente ya mayor que nos recuerda porque fuimos el soundtrack de su vida, esa también es una parte muy importante y es un regalo de vida muy padre, porque no te das cuenta de los alcances de tu obra, tú la haces y ahí la dejas y de repente te das cuenta que para alguien fue decisivo. Tuvimos la suerte de hacer una banda que fue seminal y que rompió la inercia que llevaba el rock, fuimos el burro que tocó la flauta porque lo estábamos haciendo como de desmadre: ¡Vamos a hacer una banda, ehhh!, y resultó que teníamos un proyecto importante.

¿Qué está pasando actualmente en México con la música y el rock?

A nivel de reflexión política y social, hay como un adormecimiento, tiene que ver con cómo son las circunstancias para mí, de cómo está funcionando el capitalismo y cómo todas las propuestas que tienen que ver con el entretenimiento que se entrecruzan con el arte, responden a ciertos modelos económicos, parece que estoy diciendo una cosa muy absurda, pero si las bandas que hoy en día cantan en inglés y no hacen reflexiones del tema político, están respondiendo a una necesidad del sistema, no es que los culpe y diga: 'es que ustedes' y 'nosotros cuando éramos jóvenes…' no, no quiero ser como el abuelito regañón que reprende a los chavos porque que no hacen las cosas como deberían ser, más bien trato de entender lo que está pasando a nivel político, social y económico, y por qué las reacciones del rock van en cierto sentido. Siempre he estado esperando que haya una música de fondo o un soundtrack de lo que está pasando en el México de hoy, y pues resulta que sólo son canciones de amor y narcocorridos, y tiene sentido, este país que se está cayendo a pedazos, no cuenta con un faro y como que los chavos no tienen opciones. Sigo esperando el soundtrack de parte de lo que está pasando, sí hay muchos cosas, no todo está perdido, sí hay atisbos, pero la realidad está muy tremenda y quieras o no, la reflexión tendrá que venir en ese sentido.

¿Cuál es el futuro de Botellita de Jerez?

Estamos trabajando muy a gusto. Para nosotros Botellita es una opción laboral muy padre, tenemos toda una obra ya creada y lo que hacemos es apapacharla, presentarla y disfrutarla, nos falta dar el paso creativo, el siguiente, tenemos ya un año planeando hacer un disco nuevo, ya estamos logrando salir de la inercia en que nos habíamos metido y ahorita estamos en eso.

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