Cuando su mamá decidió inscribir a clases de baile a Paulina Armería, ella se negó rotundamente.

La pequeña de seis años no estaba interesada en la danza o en las muñecas. Lo que más le llamaba la atención era el taekwondo.

Tanto fue el gusto por la disciplina que la mexiquense comenzó a destacar entre sus compañeros y en las competencias.

Quince años después y con una medalla de plata en los Juegos Panamericanos de 2015, Paulina compite en su primera Universiada Mundial.

“Me han dicho que es lo más cercano a los Juegos Olímpicos. Veo esto como una gran oportunidad y me emociona mucho”, comenta.

El metal obtenido por Pau en Toronto, hace un par de años, no fue suficiente para clasificar a Río. Un golpe duro que dejó una lección.

“Crecí mucho como atleta. Claro, como cualquier persona, quería ir. Sin embargo, acepto que sí me faltaba madurar”, expresa en entrevista con EL UNIVERSAL.

El sueño de asistir a la justa deportiva más importante del mundo no se desvanece. Armería tiene como objetivo Tokio 2020, tanto que el fondo de pantalla de su celular son los aros olímpicos.

“Tengo que trabajar mucho en mí. En mejorar mis capacidades y no aferrarme a si tengo un buen resultado o uno malo”, agrega la taekwondoín y estudiante de terapia física y rehabilitación en la Anáhuac Norte.

El primer paso que debe dar Paulina, de 21 años, es la Universiada Mundial, en la que debutará este martes.

Armería confiesa que no fue fácil ingresar a la selección mexicana de taekwondo. “Tuve mucha paciencia y perseverancia. Ha sido un camino muy bonito, espero que dure mucho más”.

Por último, afirma que María del Rosario Espinoza, triple medallista olímpica, es el ejemplo ideal para cualquier atleta. “Espero lograr algo de lo que ella alcanzó”.

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