MINNEAPOLIS.— Varias voces se levantaron inconformes por la reinstalación del corredor Adrian Peterson con los Vikingos, pues no toleran que un “abusador de menores” se encuentre entre sus filas.

Peterson es considerado uno de los mejores jugadores de la NFL, o por lo menos lo era antes de estar en el ojo del huracán al ser acusado de abuso infantil contra su hijo de cuatro años de edad, a quien golpeó con una vara. Patrocinadores y personajes políticos le retiraron su apoyo.

Mientras que los Vikingos decidieron que Peterson jugara mientras se desarrolla el proceso legal en Texas por abuso infantil, la cadena de hoteles Radisson cortó relaciones con el equipo, las marcas Special Olympics y Mylan Inc. decidieron tampoco continuar su patrocinio con Peterson, mientras que las tiendas de la marca deportiva Nike en Minnesota y Minneapolis optaron por retirar del mercado toda la mercancía que tenga el nombre del corredor de los Vikingos.

Y la fundación de Peterson, All Day, cuyas labores se encaminan a la ayuda y protección de los menores de edad, publicaron una serie de declaraciones en su sitio web antes de darlo de baja. Una de las expresiones decía: “nos reincorporaremos [a la web] después de que Adrian, su familia y el staff hayan reflexionado en cómo la presente situación impacta la dirección filantrópica de Adrian”.

Pero no son las únicas voces preocupadas por este caso. El gobernador de Minnesota, Mark Dayton, también comentó su opinión.

“Es una situación horrible. El sr. Peterson está en medio de un proceso y debe ser considerado inocente hasta que demuestre que es culpable. De cualquier forma, él es una persona pública, y sus acciones, como fueron descritas, son una vergüenza pública para la organización de los Vikingos de Minnesota.

“Golpear a un niño y dejarle marcas y heridas visibles no debería ser algo tolerado en nuestro estado. Entonces, creo que el equipo debería suspender al sr. Peterson hasta que la acusación de abuso infantil se haya resuelto por el sistema de justicia criminal”, dijo Dayton, quien fue el encargado de liderar un esfuerzo para garantizar 477 millones de dólares del presupuesto del estado de Minnesota, para la creación de un nuevo estadio para el conjunto de los Vikingos.

Los dueños de la franquicia, Zygi y Mark Wilf, sentaron a Peterson el pasado fin de semana, durante la derrota de los Vikingos 30-7 frente a los Patriotas de Nueva Inglaterra, mientras reunían más información de este asunto. Tras repasar los archivos y platicar con Adrian, sus abogados y las autoridades, los Wilf decidieron reinstalar a Peterson para que juegue el fin de semana ante Nueva Orleans.

La cervecera Anheuser-Busch dijo que estaba “desilusionada y muy preocupada” con la poca atención de la NFL en este caso y con el de Ray Rice, corredor de Baltimore, quien golpeó a su esposa.

U.S. Bank, que se perfila como la empresa que lleva ventaja para adquirir los derechos del nombre del nuevo estadio de los Vikingos, anunció que “monitorea y sigue de cerca la situación”.

A pesar de todo, hay otros patrocinadores que continúan brindándole apoyo a los Vikingos de Minnesota y a Adrian Peterson.

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